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Llegada la culminación
de la Campaña al Desierto, a fines
de 1880 se promulga una ley, la Nº
1628 conocida como la "ley de premios",
a través de la cual se recompensaba
con tierras a los integrantes de las divisiones
militares participantes de esta expedición,
que acabó con los asentamientos
indígenas en La Pampa, para poder
extender la frontera y la soberanía
de la Patria.
Según la ley mencionada anteriormente
la división se realizaba del siguiente
modo:
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A cada Jefe de frontera 8 mil hectáreas
- A cada Jefe de batallón y regimiento
5 mil hectáreas
- A cada Sargento mayor de batallón
o regimiento 4 mil hectáreas
- A cada Capitán y ayudantes mayores
2500 hectáreas
- A cada Teniente primero y segundo 2
mil hectáreas
- A cada Subteniente y otros grados inferiores
dentro de la localidad 1500 hectáreas-
A su vez a cada Soldado se le adjudicaba
100 hectáreas con derecho a racionarlo
con su familia durante un año,
también recibía 10 animales,
un arado, otros implementos y una fanega
de trigo y otra de maíz.
La mala condición
de la mayoría de estos beneficiarios,
hizo que malvendieran sus tierras en poco
tiempo a las compañías colonizadoras,
que fueron así acaparando grandes
extensiones de tierra, haciendo uso de
medios lícitos y no tanto.
Fuente:
Diario La Reforma, Suplemento especial
Reseña histórica de La Pampa,
16 de octubre de 1968.
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