Laura Alonso y su función decorativa dentro del Gobierno Nacional

Laura Alonso y su función decorativa dentro del Gobierno Nacional

La responsable de la Oficina Anticorrupción viene siendo criticada desde que asumió por no cumplir con sus obligaciones pero ahora dejó en claro que es porque no conoce su función.

La titular de la Oficina Anticorrupción (OA), Laura Alonso, demostró en una entrevista con el diario La Nación que no entiende la función que debe cumplir. “Para controlar al Presidente están el Congreso y el Poder Judicial”, aseguró la funcionaria de manera errónea. Natalia Volosin, Doctora en Derecho por la Universidad de Yale, corrigió las declaraciones de Alonso y explicó que “si hay algo que la OA es, es un organismo de control, y el objeto de su control es la administración pública, básicamente el Poder Ejecutivo Nacional (PEN)”. La empleada macrista pudo acceder a su actual puesto porque el presidente eliminó, mediante un decreto, el requisito de que para estar al frente de la OA hay que tener título de abogado. Alonso es Licenciada en Ciencias Políticas y es obvio que no va a investigar a su propio jefe ni a los funcionarios del partido que la nombraron en el cargo. “Es un órgano de control interno del Poder Ejecutivo que cuando detecta un caso de corrupción, lo denuncia”, definió la mujer a su función, sin embargo Volosin volvió a aclarar que “el único órgano de control interno del Poder Ejecutivo Nacional es la Sindicatura General de la Nación (Sigen). La OA hace dos cosas: tiene una dirección de investigación, que es como la pata penal, que tiene que investigar los hechos de los que toma conocimiento, por ser públicos, hacer las denuncias que corresponda y, cuando lo amerite, presentarse como querellante en las causas penales. La otra tarea de la OA es la de control, tiene una dirección de políticas de transparencia, que debe dedicarse a entender cómo el funcionamiento del Estado puede estar generando oportunidades para la corrupción, y ver qué hacer para corregirlo”. La abogada también criticó el desempeño en los casos que les tocó intervenir porque no gestionó bien ninguno, y puso como ejemplo al ex Ministro de Energía, Juan José Aranguren, quien tenía acciones en la empresa Shell que pertenecía al sector que él mismo debía controlar. “La OA sólo le sugirió la posibilidad de evaluar vender esas acciones, cuando, en el marco de la legislación vigente, le tendría que haber dicho: o vende las acciones o se va a su casa”, afirmó la letrada, y añadió que “tampoco se actuó bien con Luis Caputo. Hay un doble estándar”. Asimismo, Volosin explicó que tal situación no es llamativa ya que “es muy difícil pensar que el titular de ese organismo va a controlar a quienes lo designaron, definen su presupuesto y lo pueden remover del cargo. El problema es que la OA no funciona ni está estructurada como debiera. Se tiene que garantizar la idoneidad y la independencia”, finalizó.