LA GOBERNACIÓN NO ES UN PARTIDO DE FÚTBOL

LA GOBERNACIÓN NO ES UN PARTIDO DE FÚTBOL

El virtual lanzamiento de la candidatura de “Colo” Javier Mcallister a gobernador de la provincia por Cambiemos, nos obliga a hacer una serie de reflexiones a partir de lo que podría significar el “cambio” para la provincia en el eventual caso de su triunfo. El argumento utilizado para “convencer” a los votantes es generar la “necesidad” de un cambio, al cabo de más de tres décadas de gobiernos Justicialistas en la provincia, aunque sin propuestas concretas.

Pero más allá de los deseos y ese frágil argumento de campaña del novel candidato, no se conocen antecedentes acerca de cómo se las arreglaría “el Colo” en caso de acceder al sillón que hoy ocupa Carlos Verna, quien en estos dos años ha demostrado una firme postura en contra de los proyectos del actual presidente y sus recetas mágicas importadas del FMI, cuyos resultados son por demás conocidos por dos generaciones que al menos tienen en claro lo que “no quieren”. Carlos Mcallister como deportista surgido de la cantera del club Belgrano, ostenta una dilatada trayectoria en base a tesón y esfuerzo que conquistó un lugar en el fútbol profesional comenzando su carrera en Argentino Juniors, posteriormente en Boca Juniors, inclusive jugando algunos partidos con la camiseta máxima del fútbol nacional, es decir en la Selección. Al margen de esa trayectoria deportiva, ¿qué tiene para ofrecer el candidato?. Tal vez sólo las directivas que reciba del gobierno nacional, facilitando las medidas que disponga el FMI, con las consabidas consecuencias de desempleo, endeudamiento, retroceso en las conquistas sociales, laborales y hasta de los jubilados, entre otras? Sin dudas, si eso es lo que nos espera en caso de acceder al sillón del Centro Cívico, sería bueno que el electorado tenga presente esos oscuros recuerdos, porque hasta ahora, nada se habla de proyectos productivos y se critica la falta de obras públicas, cuando el Gobierno Nacional no ha tenido en cuenta a La Pampa en el marco de grandes obras, por la “desobediencia” del gobierno provincial que, sin embargo, cristaliza trabajos palpables en hospitales, escuelas y hasta en los alteos de rutas nacionales afectados por las inundaciones, que no han sido tenidos en cuenta por Nación. En tal sentido, los pampeanos sólo deberemos apelar a la memoria para tener presente la desconsideración del actual presidente no sólo en dejar a la provincia sin viviendas de los programas nacionales, sino por su postura favorable a Mendoza en la lucha tenaz de La Pampa en defensa de sus ríos. Sólo deberemos tener memoria.