Randazzo juntó a 12 intendentes y ratificó su candidatura

Confirmó el apoyo de los alcaldes de San Martín y Hurlingham, que venían sufriendo presiones.

"Voy a jugar, muchachos, ya di mi palabra". Florencio Randazzo pronunció la frase cientos de veces -hasta para sí mismo- en el que fue su fin de semana más espeso en estos meses. Y la repitió ayer frente al scrum político que lo acompaña.
El ex ministro pareció despabilarse de los garrotazos que lo desacomodaron la semana pasada: primero Cristina de Kirchner armó un frente propio y luego Mario Ishii brotó como un endemoniado rival en una PASO peronista. Detrás del alcalde de José C Paz, que ayer se lanzó con discurso incendiario y acto ruidoso, el randazzismo dice que se camufla el peronismo K.
Cierto o no, asumen que la primaria es inevitable."Somos presos de nuestros pedidos" admiten a Clarín luego de haber martillado sobre las virtudes de ese sistema. Randazzo consiguió ayer una foto que le sirve para espantar dos versiones feroces, una que lo daba yéndose como en 2015 a su casa sin ser candidato, y otra que pronosticaba que sus socios lo abandonaban.
En la terraza del Palacio Raggio, edificio céntrico donde tiene sus oficinas, posó con doce intendentes bonaerenses, entre ellos Gabriel Katopodis (San Martín) y Juan Zabaleta (Hurlingham), dos blancos de los operativos de seducción de rivales del ex ministro de Interior. "Voy a jugar, muchachos, ya di mi palabra". Florencio Randazzo pronunció la frase cientos de veces -hasta para sí mismo- en el que fue su fin de semana más espeso en estos meses. Y la repitió ayer frente al scrum político que lo acompaña.
El ex ministro pareció despabilarse de los garrotazos que lo desacomodaron la semana pasada: primero Cristina de Kirchner armó un frente propio y luego Mario Ishii brotó como un endemoniado rival en una PASO peronista. Detrás del alcalde de José C Paz, que ayer se lanzó con discurso incendiario y acto ruidoso, el randazzismo dice que se camufla el peronismo K.
Cierto o no, asumen que la primaria es inevitable. "Somos presos de nuestros pedidos" admiten a Clarín luego de haber martillado sobre las virtudes de ese sistema. Randazzo consiguió ayer una foto que le sirve para espantar dos versiones feroces, una que lo daba yéndose como en 2015 a su casa sin ser candidato, y otra que pronosticaba que sus socios lo abandonaban.
En la terraza del Palacio Raggio, edificio céntrico donde tiene sus oficinas, posó con doce intendentes bonaerenses, entre ellos Gabriel Katopodis (San Martín) y Juan Zabaleta (Hurlingham), dos blancos de los operativos de seducción de rivales del ex ministro de Interior.
Katopodis y Zabaleta, junto a Eduardo "Bali" Bucca (Bolívar) conforman el bloque de intendentes que de arranque apostó a Randazzo y todavía sigue ahí. Ayer el ex ministro celebró que a pesar de los sacudones no solo mantuvo a los alcaldes que venían jugando con él sino que, incluso, sumó a Francisco Echarren, alcalde de Castelli, efímero funcionario de María Eugenia Vidal.
"Es una elección difícil, vamos a tener que poner lo mejor de nosotros" avisó Randazzo, según reconstruyó Clarín, y perfiló cual será de aquí en adelante su hoja de ruta: ir en busca de votos peronistas y de sectores desencantados con el gobierno de Mauricio Macri. "Hay entre 45 y 55% de la gente que no quiere a Macri ni quiere a Cristina: ahí tenemos espacio para crecer" dijo el ex ministro y, sin ponerle nombre, terminó de definir que su rival es Sergio Massa con quien quiere salir a disputar el tercer lugar.
En la reunión con los intendentes se habló de una proyección de 20% lo que, a simple vista, suena pretencioso ya que no hay encuesta en la que Randazzo supere el 10%. El ex ministro renunció, en cierto modo, a seducir votantes que simpatizan con Cristina. Una última ilusión, peregrina, es que la ex presidente no compita, con lo que podría atraer voto K.
Pero con la ex presidente al frente de una boleta, de ese nicho electoral Randazzo no rescataría ni migas. Con nuevo ruteo político y electoral, el ex ministro sale a buscar votos en la avenida del medio donde tuvo su momento de gloria Massa. "Al sumar a Margarita, Sergio aleja a los peronistas", teorizan los randazzistas.
En Tigre dicen, maliciosos, que la Casa Rosada salió en auxilio de Randazzo para evitar que varios intendentes peguen un portazo. Ficción o realidad, lo cierto es que el gobierno se beneficia con un peronismo tribal que se reparte en tres ofertas.
En los campamentos del massismo aseguran que el ministro de Interior Rogelio Frigerio y Federico Salvai, jefe de Gabinete de Vidal, oficiaron de celestinos para evitar que Randazzo se quede solo. Magia de los tiempos, el randazzismo dice que Massa incentivó a Ishii para meterse en la primaria del PJ y que el intendente cuenta con asistencia de La Plata.
La pelea bonaerense se convirtió en un juego de sombras chinas donde no queda claro quien es quien. Ishii, desde José C. Paz, confirmó que le dará batalla a Randazzo y como indica el manual de la política, aseguró que le ganará en las primarias del PJ mientras Randazzo se mostró con sus alcaldes aliados.
Son Germán Lagos (Alberti), Jorge Cortez (Irigoyen), Marcelo Santillán (Chávez), Alfredo Fisher (Laprida), Ricardo Casi (Colón), Marcelo Dalessandro (Salto) y Marcos Fernández (Monte Hermoso) que más Katopodis, Zabaleta, Bucca, Echarren y Walter Torcchio (Casares), que no fue pero mandó a su gente, suman doce mientras Massa tiene 11 y los asociados a Cristina llegan a 36.
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