¿Qué significa ser un país emergente?

¿Qué significa ser un país emergente?

La sociedad Morgan Stanley Capital International (MSCI) reclasificó a la Argentina como un “mercado emergente”. La pregunta a responder es qué implicancias tendrá esto para nuestro país.

El Gobierno Nacional y sus medios de comunicación afines dieron como una buena noticia el hecho de que la sociedad MSCI haya recatalogado a la Argentina como un país emergente, condición que nos pondría a la par de naciones como Brasil, China, Colombia, Rusia, Chile, México y Perú. Esta nueva clasificación también atraería inversiones de capitales extranjeros a nuestro país, según indican algunos analistas. Como es de conocimiento el significado del término “emergente”, y teniendo en cuenta que los funcionarios de Cambiemos han hecho de la mentira pública una de sus banderas de gestión, es bueno hacer un repaso sobre este concepto económico. Mal y pronto, se puede decir que un país emergente es un país subdesarrollado que es evaluado de esa manera en función de su potencia económica relativa, su ingreso per cápita, entre otros factores. Se trataría de países que, por su tamaño y sus recursos, estarían destinados a tener un rol cada vez más importante en la economía mundial. Asimismo, los países emergentes se caracterizan por poseer bajos niveles de renta por habitante, escasa capacidad de ahorro doméstico y déficits exteriores recurrentes, lo cual provoca problemas de financiación de la deuda externa, y mayor vulnerabilidad financiera y volatilidad cíclica que un país desarrollado. Como muestra sólo basta analizar la realidad de Argentina en los momentos más críticos de su historia, u observar lo que ocurrió en las últimas semanas con la corrida cambiaria y el arreglo con el FMI. Las definiciones de emergente no son taxativas ni coinciden plenamente, pero se podría decir que se refiere a países cuyas fuerzas productivas están encorsetadas por la actual forma adoptada por el sistema capitalista y empujan para salir del corset, y emerger hacia la superficie donde estarían los países desarrollados y en la cual no hay lugar para todos. Siempre se trata de ser optimista, pero es difícil creer que esta supuesta buena noticia se haya producido de la noche a la mañana de manera mágica, encima sabiendo que Argentina no está inmersa en un proceso de mejoramiento y progreso económico, sino todo lo contrario. El FMI habría aprobado el salvataje hoy al mediodía, pero ¿podemos confiar en que llegarán los fondos que el Gobierno Nacional tanto anuncia? De más está decir que las promesas de Macri, Caputo, Dujovne y compañía no son de fiar. Es imposible predecir qué ocurrirá ahora que Argentina es un país emergente, a primera vista el sentido común indica que se trata de algo que nunca dejamos de ser del todo: estamos un poco mejor que muchos países del mundo pero bastante peor que otros, como la mayor parte de nuestra historia. Sólo resta esperar con atención porque el tiempo es el único que podrá ofrecer la respuesta.