El desafío del cambio en el uso del suelo

El desafío del cambio en el uso del sueloEl desafío del cambio en el uso del suelo

El director de Agricultura de la Provincia, Carlos Ferrero, precisó que en los últimos años se ha producido un cambio en el uso del suelo por razones económicas y decisiones empresariales que, apuntando a maximizar las rentas, contribuyeron a que se produzcan las inundaciones que se actualmente se sufren en La Pampa.

Ferrero puntualizó que la extensión del monocultivo de la soja reemplazó la rotación de los cultivos histórica generando “efectos que repercuten sobre todo en el consumo del agua, generando una acumulación sucesiva año tras años, produciéndose de esta manera el ascenso de la napa freática”. Las razones hay que buscarlas en la producción de raíces: con una rotación de 4 años de pasturas y rotación de cultivos de invierno y verano se producían entre 104 y 156 toneladas por hectáreas y sólo el 28% de las precipitaciones caía con suelo sin cultivo; en un monocultivo de soja se generan entre 24 y 48 toneladas y el 46% de las precipitaciones ocurren en suelo sin cultivo. Esa menor cantidad de raíces afecta el nivel de absorción. Uno con rotación “chupa” de 1200 a 1500 milímetros al año; uno de soja, 600. Este panorama se agrava en zonas semiáridas porque los productores siguieron aplicando tecnología tendiente a la conservación y captación de agua. Por otro lado, la realización de un cultivo por año deja, además, barbechos largos sin cultivos ni malezas, lo que implica dejar lotes sin especies que consuman agua, lo que se traduce en un aumento en la recarga del suelo hasta el punto de saturación. La falta de gramíneas tiene otro costado negativo, ya que son especies que colaboran con la generación de poros y la estabilidad estructural del suelo. Sin capacidad de infiltrar, el agua de las lluvias escurre a los bajos y se generan problemas de anegamientos y lagunas. Según especialistas, parte del ascenso freático puede atribuírse a los mayores ingresos de agua y parte a una expansión rápida de la frontera agrícola que alteró el balance hídrico regional durante los últimos 30 años. De esta manera, la conclusión es que resulta indispensable la formulación de políticas y prácticas para adaptarse a un nuevo régimen hidrológico. Ambas deben apuntar a un replanteo de los sistemas de producción en los que las pasturas y la ganadería en rotación con la agricultura recuperen su protagonismo y se combinen con la forestación como una alternativa inteligente para el control y manejo de los niveles freáticos, indicó Ferrero.
Rutas cortadas: el Gobierno Provincial cumple, Nación NO
Urtubey, duro con Cristina:
“Que Altolaguirre haga todas las denuncias que quiera”