Mirarse para adentro

Mirarse para adentro

La reciente noticia de que un médico en Catriló atiende en forma gratuita un día a la semana a aquellos pacientes que no tienen obra social despertó justa admiración en diversos ámbitos y le valió popularidad nacional.

La loable labor del médico –que incluyó pedidos a los visitadores médicos para que aumenten la dotación de remedios para cerrar “el círculo”- igualmente debe ser vista con ojos autocríticos: ¿cuántos de nosotros somos capaces de una acción por el estilo? Algo de eso dijo el protagonista de la “novedad”, cuando definió la sorpresa que generó todo como un llamado de atención sobre “la crisis que atravesamos como sociedad”. Esa falta de solidaridad tiene mucho que ver con el sistema en el que vivimos, es cierto, que promueve entre otros valores el individualismo, la competencia, el consumo y el lucro. Pero también es verdad que nosotros elegimos ese sistema, aun cuando la mayoría nos encontremos generalmente del lado más “flaco” del mostrador porque como cantaba Atahualpa Yupanqui, “las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas”. Entonces vale preguntarse: ¿cuánto tiempo dedicamos a asociaciones, a cooperadoras o a instituciones en donde lo colectivo es el principal objetivo? ¿Costará tanto? Mirarse, criticarse y actuar en consecuencia, como en otras tantas ocasiones, es la solución para que los casos como el del médico –que se replican en muchos otros ámbitos, afortunadamente- dejen de ser excepciones.