Las distintas maneras de hacerse cargo

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Este viernes, representantes provinciales y nacionales se encontraron con los vecinos de Hilario Lagos que padecen el drama de las inundaciones. Y mostraron sus distintas actitudes frente al problema.

No podría decirse que se trató de un ring de boxeo, pero si se permitiera la metáfora debería hablarse de dos contendientes con posiciones claramente definidas: los representantes del Gobierno provincial yendo al frente, explicando lo que se hizo y bancando los reclamos lógicos de personas que de buenas a primeras se encontraron con sus campos anegados, con sus caminos cortados, con sus chicos sin clases porque los profesores no podían llegar al pueblo; por el otro, los representantes del Gobierno Nacional –los diputados Kroneberger y Maquieyra- utilizando esa onda “paz y amor” de Cambiemos, admitiendo su inacción y reconociendo “errores”, prometiendo obras que, pueden atestiguarlo los supuestos beneficiados, llegarán –si llegan- más tarde que temprano. En efecto, los pampeanos –Secretaría de Recursos Hídricos, Administración Provincial del Agua, Asuntos Municipales, Banco de La Pampa, diputados- explicaron que los trabajos que se hicieron fueron los posibles en una situación de crisis provocada por las lluvias en Córdoba y la inacción en Buenos Aires: los cordobeses canalizaron los excedentes hídricos que tuvieron y el agua, por pendiente natural, llegó a La Pampa. Buenos Aires no hizo obras y con artilugios legales impide que esa misma agua abandone el territorio provincial. Naturalmente, esta explicación no alcanzó para apaciguar los ánimos. Ni tampoco que se recordara que el Gobierno Provincial implementó medidas a través del Banco de La Pampa, por ejemplo, para auxiliar a los productores afectados. Es, se insiste, lógico de gente que descarga su malestar con quien trata de explicarle que hace lo que se puede, aunque no alcance. Sabedores de eso, Maquieyra y Kroneberger eligieron la estrategia del que aprovecha la ocasión. Así pidieron “diálogo”, como si La Pampa con agua y Buenos Aires sin ella pudieran “dialogar” de igual a igual; y “achicar la grieta” como si no hacer fuerza para que Nación obligue a Buenos Aires a hacer las obras necesarias no fuera justamente agrandar la grieta. Decir siempre ha sido más fácil que hacer. Incluso, hay quienes han llegado a ser presidentes apoyándose en eso.
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