Sin libros no hay pobreza cero posible

Sin libros no hay pobreza cero posible

La Cámara Argentina del Libro (CAL) presentó un informe donde detalla la complicada situación que atraviesa el sector, mostrando los resultados del primer semestre del 2017 en cuanto a producción editorial y ventas.

La cantidad de ejemplares publicados bajó un 23% respecto al 2016 y un 39% en relación al 2017, y una gran parte de las editoriales pymes reconocieron que las ventas cayeron entre un 15 y un 25%. Durante el primer semestre de este año se importaron libros por U$S 51.400.000 y las exportaciones fueron mucho menores, U$S 14.100.000. Luis Quevedo, vicepresidente de la CAL, explicó que el tipo de cambio, los costos de producción interna y los ejemplares importados de China dificultan la tarea de las editoriales nacionales. “Nosotros pagamos IVA al papel como costo; pero los libros que vienen de afuera no pagan ningún tributo. Ahí hay una inequidad para la producción interna que hace todavía más caro producir”. Quevedo aseguró que el aumento de las importaciones perjudicó a la industria librera argentina, pero lo que más golpea es la caída del consumo porque “implica que hay un jugador nuevo en un mercado más chico”. Otro factor fundamental que les juega en contra al sector es que el Estado “difirió” la cadena de pagos en las librerías: lo que antes tardaba 90 días, ahora se paga en 180 o 210 días. Además, el Ministerio de Educación de la Nación pasó de comprar 6.300.000 ejemplares en 2016 a 4.100.000 en 2017. El mismo organismo se abocó a adquirir sólo libros de texto y ya no compra más libros complementarios y de formación docente, por lo que resulta difícil saber cómo piensa hacer el Gobierno Nacional para reducir la pobreza si desprotege un elemento fundamental para el progreso de las personas como son los libros y la educación.
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