El pampeano de Cushamen

El pampeano de Cushamen

La localidad chubutense de Cushamen se volvió tristemente célebre por estas horas a partir de la desaparición del joven Santiago Andrés Maldonado luego de que Gendarmería y la policía chubutense reprimiera una protesta pidiendo la liberación del dirigente Facundo Jones Huala.

Al margen de los ribetes policiales del caso, la historia de Maldonado es la de un militante de la causa mapuche en aquel lugar alejado del mundo donde los padecimientos y las carencias son el orden del día. El mismo lugar en el que un pampeano dejó su huella. Se trata de Julián Ripa, el “maestro patagónico” que en 1936, con 19 años recién cumplidos y recién recibido aceptó hacerse cargo de la Escuela Nº 15 del paraje, una decisión “movida por mi curiosidad y la necesidad de trabajar” y que terminó cambiándole la vida para siempre. “El primer día me encontré con una pobreza que… daban ganas de gritar que en la Argentina existía algo así”, contó en alguna ocasión Ripa, quien en el libro “Recuerdos de un Maestro Patagónico” recopiló vivencias que, aun sin haber sido su ánimo, fueron verdaderos ejemplos de amor al prójimo, de darle la espalda a una realidad más cómoda para dar una mano en una increíblemente dura, y ni que hablar por aquellos años. La misma actualidad que “no cambió ni será fácil que lo haga”, relató tras algún regreso de Cushamen. “Porque son indios y pobres, y mientras no se estudien medidas van a seguir olvidados y relegados por la sociedad”. La escuela –“no la mía, sino todas”- era la fórmula para superar ese estado, pregonaba Ripa ante quien quisiera oírlo. “La redención del indio pasa por una escuela dotada para prepararlos para la vida”, completaba. Eso objetivo guió su acción los 7 años que duró su estadía en ese punto perdido en el mapa al que “llegué joven e ignorante y me volví hombre curtido” y en la que “al llegar sufrí dolores, pero al irme dolores vivo”. Hoy, años después, esos dolores siguen vivos.
“Un vínculo político que nos fortalece para planificar el desarrollo y reclamar lo que es nuestro”