La letra chica de los planes de ahorro

La letra chica de los planes de ahorro

Las administradoras de estas acciones que buscan facilitar la compra de bienes muebles e inmuebles incluyen algunos factores que son desconocidos para la mayoría de la gente.

Cientos de perjudicados pampeanos presentarán un recurso de amparo para frenar el atropello de los planes de ahorro para la compra de automóviles 0 KM. El colectivo, que cuenta con el apoyo legislativo de los diputados provinciales Eduardo Tindiglia, Espartaco Marín y Luis Solana, pedirá en la Justicia que se congele el valor de las cuotas y se retrotraiga al 1 de enero del 2019. Alrededor de 150 personas se reunieron ayer en la Sala del Pensamiento de la Casa de Gobierno de La Pampa para debatir sobre esta problemática junto a los legisladores nombrados; y cientos más siguieron el desarrollo del encuentro en directo por Facebook. Las intervenciones de los damnificados se parecían en todos los casos: denunciaban cuotas que habían pasado de $3.000 a $12.000, de $4.000 a $17.000, de $5.000 a $20.000, por ejemplo. Existe una ley nacional que plantea un congelamiento de las cuotas mensuales, la cual fue promovida por el diputado nacional del PJ La Pampa, Ariel Rauschenberger, entre otros, y también hay un proyecto de normativa a nivel provincial que propone aumentar el control sobre estas prácticas. El gran problema de los planes de ahorro, para los clientes, es que sus precios se actualizan según el índice de inflación o el valor del dólar. La posición pampeana pedirá que se revise ese término, y considera que se podría tomar como referencia el coeficiente de valor salarial. Según datos de la Asociación Financiera de Marcas Automotrices, durante los últimos 7 años se otorgaron 1.273.772 planes de ahorro automotor en Argentina. La ventaja de estos es que brinda cuotas sin interés y cuando se cumple un mínimo de cuotas pagadas, la persona puede acceder al vehículo por sorteo o licitación y empezar a usarlo antes de terminar de pagarlo. Pero no todo es tan simple y favorable porque si bien estos planes no tienen interés, su precio se actualiza al ritmo de precio de fábrica del automóvil, lo que en una situación de crisis como la que atraviesa nuestro país, con fuertes devaluaciones de por medio, provoca exorbitantes aumentos que se vuelven casi imposibles de pagar. El pasado mes de junio, CESO-Santa Fe difundió un informe titulado “Autoahorro, la pesadilla del auto propio” donde subraya que el precio de fábrica, sobre el que se calcula el valor de las cuotas, es diferente al precio de mercado. La estrategia de las automotrices para ocultar esa variante es implementar promociones que no se aplican a los planes de ahorro, entonces el precio de mercado de los autos llega a ser hasta un 15% menor que el precio en base al cual se calculan las cuotas. Un ejemplo de esa metodología se dio hace pocos meses cuando el gobierno nacional sacó una nueva línea de descuentos para la compra de automóviles, que incluían bajas de entre $50.000 y $90.000 por unidad, pero que excluía a quienes estaban inscriptos en un plan de ahorro. Asimismo, las mensualidades de estos planes se inflan por un conjunto de gastos extras que suelen promediar el 30% del importe total de la cuota, y que puede llegar a representar el 50% cuando se está por terminar de abonar las últimas obligaciones. El más influyente de esos gastos es el del seguro, porque su valor se actualiza según suba el precio de fábrica y porque el cliente no puede elegir aseguradora, entonces queda a merced de empresas que cobran primas más altas que el promedio del mercado. Del mismo modo, estos gastos funcionan como una traba para aquellos clientes que quieran salirse de un plan de ahorro debido a que si lo hacen, se les reembolsa el monto pagado por las cuotas pero no lo abonado por esos gastos extras. Y si alguien decide cancelar el plan antes de haber accedido al vehículo, la concesionaria le devuelve el dinero pagado muchos meses después, cuando el grupo al que pertenece realice la liquidación. Por si no alcanzara el negocio, al momento de la adjudicación surgen nuevos gastos para el cliente que tienen que ver con el derecho de adjudicación, impuestos, patentamiento, flete y prenda. Todo este mecanismo es el que usan las automotrices para elevar el precio de los vehículos para planes de ahorro entre un 30% y un 50%. A pesar de la crisis productiva que aqueja al sector, los grandes popes de la industria automotriz siguen obteniendo jugosas ganancias a costa del esfuerzo de la gente y aprovechando las malas decisiones de política económica nacionales.