Los bancos del 2019 son diferentes a los del 2001 pero similares

Los bancos del 2019 son diferentes a los del 2001 pero similares

Mucha gente está preocupada por la implementación de un nuevo corralito. Las posibilidades actuales de que eso ocurra son bajas, aunque existen.

Una de las consecuencias que tuvo la derrota del oficialismo en las PASO del 11 de agosto fue la disparada del dólar y la posterior restricción que impuso el gobierno nacional para tratar de contener la escalada y la fuga de capitales. Las medidas lograron, en parte, su propósito porque la divisa se estabilizó y dejó de subir, aunque lo hizo cerca de los $60. Sin embargo, la pérdida de reservas del Banco Central no se paró y es preocupante. En este contexto, no son pocas las personas que temen por la llegada de un nuevo corralito, como ocurrió en el 2001. De hecho, se conocieron varios casos en las últimas semanas donde gente de edad avanzada fue despojada de sus ahorros mediante engaños delictivos. Estos ciudadanos habían sacado su dinero del banco por miedo a que luego le impidieran acceder a él. De la misma manera, los ahorristas que concurrieron a las entidades bancarias para retirar sus depósitos, creció considerablemente durante el último mes. No obstante, los especialistas en economía coinciden en que las probabilidades de que pase un corralito son muy bajas porque en la actualidad los bancos están más fortalecidos que hace 18 años, pero no lo descartan. En el 2001 existía una regulación que obligaba a las entidades bancarias a guardar en el Banco Central solo el 10% de los depósitos en dólares que recibían, y el 90% restante podían prestarlos sin restricciones. O sea, si alguien depositaba u$s 100, el banco encajaba u$s 10 y prestaba u$s 90 a otra persona, ese otro depositaba u$s 90, el banco guardaba u$s 9 y prestaba u$s 81, y así sucesivamente. De esta manera, se generaba lo que se conoce como creación secundaria de dinero que posee un efecto multiplicador. Tal mecanismo dotaba al sistema bancario de una vulnerabilidad muy grande debido a que el Central nunca iba a tener la capacidad de imprimir todos los dólares necesarios si ocurría un desastre y todos los depositantes exigían sus ahorros al mismo tiempo. Eso, lamentablemente, fue lo que finalmente pasó. Hoy en día, la legislación es distinta. El encaje de los depósitos en dólares es del 50%, no del 10% como antes, lo que permite que los bancos puedan prestar mucho menos dinero. Además, el préstamo no se lo pueden hacer a cualquiera sino que solamente están habilitados para prestar dólares a actividades que generen dólares, como los exportadores. Esta modificación es fundamental porque impide que se desarrolle la creación secundaria de dólares en gran magnitud. Es decir, sigue existiendo ese proceso pero mucho más limitado, entonces el efecto multiplicador es menor y, por lo tanto, el sistema bancario se encuentra más fuerte. Sin embargo, la chance de una debacle económica y social como la que aconteció en el 2001 igualmente está latente porque si todas las personas que tienen depósitos en dólares decidieran ir a retirarlos al mismo tiempo, los bancos no tendrían los dólares para devolvérselos a todos. Para evitar cualquier riesgo de corralito, los bancos tendrían que encajar el 100% de los dólares en el Banco Central. Por el momento es importante considerar la cantidad de moneda estadounidense que hay dentro del sistema financiero, porque viene cayendo drásticamente desde las PASO (- 21%). Así y todo, por ahora los bancos tienen más dólares que los que había durante el anterior gobierno nacional. Los economistas resaltan que el problema más urgente a solucionar es frenar la pérdida de reservas que está experimentando el Banco Central. En función de eso, serán influyentes los montos de las liquidaciones forzosas que realizarán los exportadores en los próximos días.