El análisis de la economía argentina trasciende fronteras

El análisis de la economía argentina trasciende fronteras

Un ganador del Premio Nobel de Economía ve similitudes entre los años previos al estallido del 2001 y la realidad actual de nuestro país.

Paul Krugman es un economista oriundo de Estados Unidos que ganó el Premio Nobel de Economía en el 2008 y hoy publicó su opinión sobre la economía de nuestro país en su Twitter personal. El profesional comparó la situación actual de Argentina con los años previos a la crisis del 2001, e hizo responsables de lo que sucede al gobierno argentino pero también al FMI. “Lo que es sorprendente es que esto es increíblemente cercano al guión de 1998 -2001: sin ley de convertibilidad, pero aún errores de política similares y habilitación similar de esos errores por parte del FMI”, escribió. En ese sentido, manifestó que cuando Macri llegó a la presidencia tuvo que enfrentarse a dos problemas “de doble déficit: presupuestario y extranjero, con un desequilibrio significativo en la cuenta corriente”. Krugman consideró que el Jefe de Estado argentino “no estaba dispuesto a soportar el calor de los grandes recortes presupuestarios y tampoco está dispuesto a permitir una rápida depreciación del peso, tanto por el impacto inflacionario en un país con historial de inflación, como por la deuda denominada en dólares”. Así, concluyó que los últimos “intentos desesperados” del gobierno nacional por calmar los desequilibrios económicos, en referencia al paquete de medidas anunciado hace pocos días, generaron “aumentos drásticos de la tasa de interés”. Cuando se habla de recortar presupuesto, por lo general se hace mención indirecta a achicar el Estado. Tal tema siempre fue de controversia en nuestro país porque están quienes plantean que el Estado es demasiado grande y eso produce un gasto ineficiente, pero también están los que piensan que lo determinante no es el tamaño sino las funciones que cumple el Estado y cómo las cumple. Unos reclaman que se deben reducir ciertos impuestos a la producción, fomentar el crecimiento del sector privado en detrimento del público. Sin embargo, el sector público es más chico que el privado, este último da trabajo a mucha más gente y eso puede comprobarse con la cantidad de trabajadores que emplean las pymes, por ejemplo. Lo cierto también es que para solucionar el déficit de un Estado lo fundamental es vender más hacia el exterior de lo que se compra, y esa cuenta fue difícil de mantenerla positiva en los últimos cuatro años porque se levantó el control de cambios (aunque ahora se volvió a implementar) y se agravo drásticamente el endeudamiento en dólares. Por supuesto que el Estado argentino tiene falencias graves y debe ser controlado para que no se vuelva peligrosamente ineficiente, pero hay que procurar que no pierda poder porque es la mejor herramienta que tiene la sociedad para limitar los abusos del sector privado. Además, es el Estado el único interesado en brindar ciertos servicios que a las empresas privadas no les apetece porque no ven una ganancia, y así es como se garantizan derechos también.