Las bases de una eventual gestión de Alberto Fernández

Las bases de una eventual gestión de Alberto Fernández

Hablar y consensuar modificaciones en todos los sectores de la economía nacional parece ser que será la premisa que guiará al probable próximo gobierno nacional.

El candidato a presidente del Frente de Todos está en España pero antes de irse se aseguró de fortalecer vínculos con sectores fundamentales de la economía argentina, que son importantes al momento de buscar una reactivación del país. Los pensamientos que ha dejado entrever en diversas reuniones y sus publicaciones en redes sociales, dan cuenta de un Alberto que casi se sabe ganador en las elecciones del próximo 27 de octubre y ya piensa como responsable del Poder Ejecutivo nacional, anticipándose a las complejas situaciones que deberá afrontar. El ex Jefe de Gabinete basará su gestión en los cinco pilares que respetó Néstor Kirchner cuando obtuvo la presidencia en el 2003: lograr superávit fiscal y comercial, acumular reservas, desendeudar la nación, tener un dólar competitivo y bajar la inflación. “Toda medida que tomemos no debe afectar estas reglas”, suele repetir Fernández. Sabe que el gran caudal de votos que obtuvo en las PASO, y que podría crecer aún más en las elecciones generales, se explica por una esperanza de la población en cuanto a mejoramiento del salario real y las oportunidades de conseguir trabajo. No obstante, recordemos que los milagros no existen y los procesos llevan tiempo: el 2020 será un año duro igualmente, la herencia del macrismo (40% de pobreza, default y 55% de inflación) no se podrá solucionar de un día para el otro. Sin embargo, el compañero de fórmula de Cristina Fernández expresa propuestas de solución y buenos augurios en cada oportunidad que tiene. Consiguió crear lazos con sindicalistas, gobernadores, intendentes y organizaciones sociales, y antes de partir a España les pidió que contengan la situación. Estos actores se convertirán en importantes aliados en un probable gobierno suyo, porque necesitará paciencia y colaboración para atravesar los primeros meses de la gestión. Las conversaciones que mantuvo con los sindicalistas kirchneristas, que luego amplió a la CGT y a los Moyano, le dan un aire de por lo menos 120 días para mantener la paz social y aprovechar para empezar a subir los salarios y las jubilaciones. Los empresarios también acompañarían los primeros momentos del Frente de Todos en la Casa Rosada, e incluso podrían consensuar un acuerdo con el objetivo de garantizar la canasta básica de alimentos que ponga un freno a la distancia entre sueldos y suba de precios. Algunos arriesgan a decir que Alberto Fernández implementará un cambio en la estructura económica de Argentina, para que la región pampeana deje de ser la más privilegiada y también se considere a las provincias que plantean fomentar Vaca Muerta y la minería. Se discutiría con los gobernadores el tema de la coparticipación y la creación de un plan que analice las necesidades de todas las regiones. La buena relación con los sectores del campo quedó plasmada en la reunión que mantuvo días atrás con los representantes de la Mesa de Enlace, a quienes no les prometió que iba a bajar las retenciones pero sí que intentaría una reforma impositiva más equitativa. Fernández no llevará adelante una reforma laboral como la que quiso imponer Macri en algún momento, pero transcendieron conversaciones con algún empresario cercano al oficialismo en donde el candidato habría reconocido que se deben reducir costos en los aportes patronales y revisar convenios de trabajo que contienen privilegios o “abusos”. Un requisito indispensable para desarrollar esta idea es que los avances se produzcan a partir del diálogo entre empleados y empleadores. Hace rato ya prometió que la desdolarización de las tarifas de servicios será una de sus primeras medidas. Todo esto demuestra que la actitud de quien tiene muchas posibilidades de convertirse en el próximo presidente de los argentinos será de diálogo y consenso, incluso con el FMI.