El control de cambios llegó tarde

El control de cambios llegó tarde

El 95% de los capitales especuladores que ingresaron al país desde enero de 2016 ya se retiraron con sus ganancias.

La medida implementada por el gobierno nacional de imponer un control de cambios logró cerrar la grieta, al menos entre los economistas porque casi todos coinciden en que era una herramienta que se debía instalar. Analistas económicos de todas las vertientes ideológicas consideran que los controles cambiarios son la decisión correcta para evitar que las reservas del Banco Central se sigan dilapidando y el dólar continúe subiendo. En ese sentido, advierten que la trepada inflacionaria dependerá del dólar que tome como referencia el mercado, ante la nueva aparición de la divisa paralela. La diferencia entre los economistas tiene que ver con la duración de la medida: una parte plantea que el control seguirá vigente en el corto y mediano plazo porque Argentina tiene un problema estructural de restricción externa, y otro grupo opina que debe ser aplicada de forma coyuntural. Por otro lado, lo que sí se sabe es que esta nueva política económica empezó a regir cuando la gran mayoría de los capitales golondrinas que llegaron al país en los últimos tres años, ya se fueron. Entre enero y julio de 2019, la salida neta de ese tipo de inversiones alcanzó los 3.551 millones de dólares, y desde que comenzó el proceso de devaluación en abril de 2018, el egreso neto fue de 10.785 millones de dólares, según un análisis hecho por el Observatorio de Coyuntura Internacional y Política Exterior (OCIPEX) sobre los balances cambiarios mensuales que elabora el Banco Central. El trabajo subraya que cuando Cambiemos asumió el poder fue desarticulando gradualmente los controles de cambios que regían en ese momento, hasta eliminarlos por completo. “Esto último, sumado a una tasa de interés récord, acabó por configurar un teatro de operaciones financieras de corto plazo prácticamente sin parangón a nivel mundial. La mayor parte de la inversión de cartera, según datos del BCRA, no se destinó a acciones sino a la compra de letras y títulos de deuda. A través de la compra de este tipo de activos los inversores extranjeros llegaron a alzarse con ganancias de hasta un 13% en dólares al año a través del mecanismo de carry trade o bicicleta financiera”, explica el informe. La cuenta sacada por el trabajo del OCIPEX muestra que entre enero de 2016 y julio de 2019 ingresaron a nuestro país un total de 37.126 millones de dólares bajo la denominación “inversión de portafolio de no residentes”. El 95,3% ya se fue del país con sus ganancias. El documento da cuenta del aceleramiento que experimentó esta maniobra desde que se profundizó la corrida cambiaria en abril de 2018. “Desde entonces, y hasta julio de 2019, el ingreso de capitales financieros promedió 925 millones de dólares por mes, mientras que la media mensual de egresos fue de 1.628 millones”, precisa el análisis. Las restricciones implementadas por el gobierno nacional ayer lunes son algo positivo porque dificultan, aunque sea, este tipo de operatorias especuladoras debido a que los inversores con activos en pesos ahora tendrán un límite para convertirlos en dólares y sacarlos del país. Mejor tarde que nunca, pero los números indican que quizás se demoró demasiado en aplicar esta medida porque los de siempre ya hicieron su negocio.