El gobierno nacional reconoció que no puede pagar lo que debe

El gobierno nacional reconoció que no puede pagar lo que debe

El ministro Lacunza indicó que se propondrá una reestructuración de deuda, pero para algunos especialistas eso es una manera maquillada de llamar al default.

El dólar pasó la barrera de los $60, a pesar de que el Banco Central intervino con alrededor de $400 millones, y el riesgo país se ubicó por encima de los 2.100 puntos. Estos hechos obligaron al Ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, a explicar nuevos pasos de ahora en más. El funcionario brindó una conferencia de prensa hoy por la tarde, después del cierre de los mercados, en la cual detalló cuatro puntos. El primero fue el anuncio de que habrá una renegociación de los plazos de letes y lecap que están en poder de los inversores institucionales, quienes tendrán una extensión en su vencimiento que irá entre tres y seis meses. En tanto que para los tenedores individuales no habrá, por ahora, renegociación de los plazos de cobro. La segunda medida informada fue sobre el envío al Congreso de un proyecto de ley que plantea la reestructuración de deuda local, que sería realizada sin quita de capital o intereses, algo que va en contra de la ley de administración financiera. El tercer anuncio incluye una extensión de vencimientos de bonos bajo legislación extranjera y que contengan cláusula de acción colectiva. Mientras que el último punto anunciado es el inicio de conversaciones para un \\\"reperfilamiento\\\" de los vencimientos con el FMI, los cuales caían principalmente en 2021 y 2022. En criollo, lo que significa todo este paquete explicado por Lacunza es que el gobierno nacional reconoció que está imposibilitado de pagar los vencimientos de deuda que se avecinan y por eso intentará lograr una reestructuración de deuda con bonistas, bancos y el FMI con el objetivo de extender los plazos de vencimiento. O sea, Argentina llegó nuevamente a una situación de cesación de pagos, y la propuesta que el oficialismo hace para solucionarlo tendrá éxito, o no, según la voluntad que demuestren los bancos y acreedores.