El clientelismo político reciclado

El clientelismo político reciclado

Un empresario y ex candidato del macrismo y un legislador del PRO salieron a ofrecer dinero públicamente a sus empleados para que voten a Macri.

El clientelismo político es la acción que llevan adelante los titulares de algún cargo político que usan su puesto de poder para poder obtener prestaciones y se las ofrecen a los electores a cambio de que los apoyen con su voto. Básicamente se trata de dar dinero, acceso a empleo o algún bien o servicio a la gente, a cambio de su voto. Esta práctica existe en nuestro país, por lo menos, desde principios del siglo XX y siempre fue algo que se hace no solo de manera extraoficial sino muy por debajo de la mesa, tratando de no levantar mucho la perdiz, como quien dice. Pero ahora esa costumbre parece que está siendo reciclada por algunos fanáticos del gobierno nacional que lo hacen a viva voz. Gonzalo Blasco fue el primero en pensar en realizar este ofrecimiento a sus empleados. Un audio suyo se filtró y en él les proponía a un grupo de productores tucumanos que si Macri llegaba al balotaje se les pagara entre 3.000 y 5.000 pesos a los empleados. Cuando la noticia se difundió, Blasco, ingeniero agrónomo y ex candidato a diputado del macrismo, se defendió diciendo que “acá (en Tucumán) hay varios problemas en las elecciones. Van y buscan al votante a la casa. Le dan el voto y cuando le dan el voto, le dan la plata y el bolsón. Mucha gente no vota libremente. Buscábamos una idea para equilibrar la balanza para que la gente vaya y vote libremente\\\". Unos días después se conoció que Luis Brodersen, legislador provincial de Tucumán y titular de la empresa Tarjeta Premier, también salió públicamente a prometer dinero si el presidente de la Nación llega a una segunda vuelta. El político lo hizo de manera más impune ya que publicó una nota en el diario La Gaceta, uno de los más importantes del norte del país. En ese escrito fundamenta su idea alegando que es para “sostener al gobierno”, y considera que “los argumentos esgrimidos por Blasco son legítimos”. \\\"Estamos ante la posibilidad de comenzar a recuperar nuestra provincia y asegurarles a nuestros hijos un futuro lejos de la corrupción, del clientelismo y de la falta de transparencia, que son marca registrada de poder de turno”, manifestó Brodersen. Lo notorio es que ambos hacen alusión al clientelismo como algo inmoral o que forma parte únicamente del pasado y, al mismo tiempo, proponen una medida para ganar votos que es claramente clientelista. Las críticas no tardaron en llegar y, para sorpresa (o no tanto quizás), los radicales y algunos funcionarios de Nación fueron los más duros. Adrián Pérez, secretario de Asuntos Políticos e Institucionales, señaló que “cualquier condición que tienda a condicionar al votante es una irregularidad” y la definió como “una conducta que no corresponde y podría ser investigada”. El concejal José Argañaraz, interventor de la UCR en Tucumán, opinó que la propuesta del productor y el legislador del PRO es “realmente lamentable”. Agregó que es una práctica que debe desterrarse. Por su parte, el candidato a diputado nacional y actual legislador en Tucumán por Consenso Federal, Ariel García, consideró que Blasco y Brodersen “son los que ahora quieren ofrecer espejos de colores a sus empleados con falsas dádivas, que no están ni siquiera dispuestos a concretar\\\". Afirmó que la acción de dar dinero a cambio de votos \\\"es un acto demagógico, pero es más cruel todavía, porque creen que el trabajador no tiene derecho ni a pensar, ni a elegir. Quieren volver en el tiempo hasta antes de la Asamblea del año 13, en que se abolió la esclavitud, porque están deseosos de ponerles las cadenas a sus trabajadores, como si se tratara de una propiedad personal\\\". Algunos sectores del radicalismo tucumano adelantaron que están preparando una denuncia judicial con el objetivo de iniciar acciones legales contra los empresarios que quieren lograr una reelección de Macri comprando el voto popular.