La última reforma de la Constitución Argentina

La última reforma de la Constitución Argentina

Más de 300 congresales nacionales debatieron durante casi tres meses en 1994 y elaboraron transformaciones que volvieron a nuestra Carta Magna como una de las más avanzadas del mundo.

Un día como hoy pero de hace 25 años se realizó la jura de la Reforma Constitucional en el Palacio de Urquiza (Entre Ríos), donde el presidente Carlos Menem y el ex presidente Raúl Alfonsín firmaron la nueva Constitución. La modificación de la Carta Magna involucró cambios en su texto que fueron de diversa índole. Algunos de los más destacados son del otorgamiento de la jerarquización constitucional a más de 10 Tratados Internacionales sobre Derechos Humanos, así como el reconocimiento de los derechos de los diferentes grupos que conforman nuestra comunidad, como las mujeres, los niños, niñas y adolescentes, se instó a reconocer la preexistencia étnica de los pueblos originarios; y también, se estableció el derecho al medio ambiente sano, de usuarios y consumidores, como las garantías y la protección de los datos personales, y el secreto de la fuente periodística en el caso de los medios de comunicación. Se introdujo la elección directa del presidente y vicepresidente, se redujo la duración del período presidencial y se habilitó la reelección presidencial, se creó la figura del Jefe de Gabinete, el Consejo de la Magistratura, para la selección de magistrados, el Ministerio Público Fiscal, para promover la actuación de la Justicia en defensa de la legalidad, la Auditoría General de la Nación y el Defensor del Pueblo. Se reguló sobre los decretos de necesidad y urgencia, la delegación legislativa, la promulgación parcial de leyes y se incorporó el tercer senador por la minoría en la Cámara Alta. Se crearon instrumentos de democracia semidirecta como el referéndum, el plebiscito y la iniciativa popular que tuvieron como objetivo principal robustecer la participación ciudadana. Se intentó, además, fortalecer el federalismo a través del otorgamiento a las provincias de la facultad de crear regiones y firmar tratados internacionales, de la propiedad de los recursos naturales de sus territorios y el principio de autonomía municipal. El proceso para poder debatir y consensuar todos estos cambios comenzó el 25 de mayo de 1994 y se extendió hasta el 22 de agosto de ese mismo año. Participaron 305 convencinoales constituyentes que sesionaron en el Paraninfo de la Universidad Nacional del Litoral de la ciudad de Santa Fe, y en el Teatro Municipal Tres de Febrero de Paraná. Se llegó a esta instancia luego de las negociaciones que derivaron del Pacto de Olivos, que fuera impulsado por Menem y Alfonsín, y que tenía como principal objetivo lograr aprobar la reelección presidencial. La Convención Nacional contó con la participación de algunos políticos y profesionales del ámbito judicial que hoy siguen ocupando las primeras planas. Cristina Fernández, quien por ese entonces era diputada nacional por la provincia de Santa Cruz, el juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, Eugenio Zaffaroni, Adolfo Rodríguez Saa y Fernando “Pino” Solanas, ambos hoy senadores, Aldo Rico, ex carapintada, Elisa Carrió, Horacio Rosatti y Juan Carlos Maqueda, actualmente miembros de la Corte Suprema de Justicia. Cristina y Néstor Kirchner votaron a favor de la nueva Constitución y los dos se convirtieron en férreos defensores de la coparticipación federal y de que cada provincia administre sus propios recursos naturales. La ciudad y la provincia de Buenos Aires experimentaron una gran modificación al permitir autonomía porteña. En tanto que Eduardo Duhalde, quien era senador del PJ y participó como constitucionalista, se alió con Aldo Rico para conseguir reformar la Constitución bonaerense y así conquistó ser reelecto por otro período. El fin primordial de la reforma era adecuar la Ley fundamental de nuestro país a los cambios que se venían sucediendo en una nación que había dejado atrás los gobiernos dictatoriales y esto había suscitado profundos cambios en la vida política que debían ser acompañados con la modernización de las instituciones y con normas que se adaptaran a la nueva realidad. No son pocos los que opinan que las innovaciones hechas en derechos y garantías posibilitó un mejor desarrollo humano sino que también ubicó a nuestra Constitución Nacional como una de las más avanzadas del mundo. Sin embargo, todavía son muchos los desafíos que nos quedan por delante a los argentinos y, principalmente, a nuestros gobernantes porque estamos en deuda con conquistar un progreso económico que incluya equidad social, educación gratuita y de calidad, el respeto del federalismo, justa distribución del ingreso y fortalecimiento de las instituciones democráticas, entre tantos objetivos más.