Lo que pasa en el mundo mientras estamos preocupados en vivir

Lo que pasa en el mundo mientras estamos preocupados en vivir

El Amazonas se pierde velozmente, los glaciares desaparecen, las inundaciones son más frecuentes, las altas temperaturas rompen récords…mientras la vida sigue como si nada.

Los medios y las redes sociales se llenaron de imágenes que muestran el desastre que está haciendo el fuego en la selva del Amazonas en Brasil y la velocidad inusitada con que las llamas están consumiendo todo su ecosistema. Esta región se la conoce como el pulmón del planeta porque sus árboles son los responsables de producir el 20% del oxígeno que existe en la atmósfera terrestre. Su superficie equivale a la mitad del territorio de Estados Unidos y es la selva tropical más grande el planeta. Mapas elaborados por un programa de Observación de la Tierra de la Unión Europea muestran que el humo llega hasta la costa atlántica de Brasil. El hecho es realmente trágico y, según el Instituto Nacional de Investigación Espacial (Inpe), se reportaron 72.843 incendios en ese país hasta el pasado 20 de agosto, lo que representa un aumento del 80% en comparación con igual período del año pasado. De ese total de incendios, un 52,5% estaba ubicado en el Amazonas. En otro lugar alejado de allí, pero siempre dentro del mismo planeta Tierra, el domingo pasado se conmemoró el quinto aniversario del fallecimiento de un glaciar. Se llamaba Okjokull y estaba en Islandia; pasó a la posteridad en 2014 tras convertirse en el primero que perdió su rango debido a que el calentamiento global terminó con él. El hielo de Okjokull, que cubría 16 km2 de superficie en 1890, ya no ocupaba más de 0,7 km2 en 2012, según un informe de la universidad de Islandia en 2017. Un estudio de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) publicado en abril, pronosticó que cerca de la mitad de los sitios del patrimonio mundial podrían perder sus glaciares de aquí a 2100 si las emisiones de gases de efecto invernadero continúan con su ritmo actual. Estos dos sucesos son los más resonantes en la actualidad, pero al mismo tiempo vienen ocurriendo otros desastres naturales que son impulsados por la acción del hombre sobre el medio ambiente. Islas Canarias, California, Oregón, Washington, Columbia, Alberta, Montana, Nueva Escocia, Grecia, Portugal, Algeria y Siberia están ardiendo por el fuego. Texas, India, Pakistán, Nepal, Sierra Leona y Nigeria están bajo el agua debido a los monzones y las fuertes lluvias. Italia, Francia, España, Suiza, Hungría, Polonia, Rumania, Bosnia, Croacia, sur de California, San Francisco y Carolina del Norte sufren una ola de calor infernal. Los temblores y terremotos han acechado en el último tiempo a Idaho, Japón, México, Chile e incluso algunas provincias argentinas. No podemos ser tan ingenuos de creer que todo esto es casualidad. Nos hemos dedicado a vivir pensando en la comodidad de nuestra humanidad pero sin preocuparnos por el daño que le ocasionamos a la naturaleza. Los diarios y noticieros hablan más sobre cuestiones políticas y económicas, relegando estos hechos a un segundo plano pero hay que recordar que todos los sistemas económicos, políticos, sociales, culturales, de producción, y demás, dependen directa o indirectamente de los recursos que nos propicia la tierra, el aire y el agua. Cuando sea demasiado tarde para solucionar este grave problema mundial, no podremos poner de excusa que nadie nos avisó, las señales están a la vista.