Cuando los hijos se transforman en objeto de muestra de sus padres

Cuando los hijos se transforman en objeto de muestra de sus padres

Existen diversos riesgos de compartir imágenes de niños en internet que siempre en necesario tener en cuenta para reducir la posibilidad de graves problemas en el futuro.

Los especialistas aseguran que cuando un niño cumplió los 5 años de edad, su padre y madre ya han llegado a compartir alrededor de 1.000 fotografías de él en las redes sociales. A primera vista parece un dato enternecedor, pero si se lo relaciona con otra información que afirma que el 50% de las imágenes distribuidas por redes de pedofilia y pornografía infantil son tomadas de los posteos que las personas suben a internet, la evaluación sobre esta práctica seguro cambiará. El término “sharenting” fue creado para denominar a esta costumbre que tienen los nuevos padres y madres (y los abuelos y abuelas también) de subir fotos de sus hijos, sobrinos, nietos, a internet mostrando su crecimiento y todo lo que hacen. “Share” en inglés significa “compartir” y “parenting” se traduce como “crianza”. El riesgo está en que nunca se sabe con precisión a dónde pueden ir a parar todas esas imágenes, quién las usa, para qué. Detrás de internet hay un puñado de empresas que comercializan los datos e información de las personas, ese es su negocio. Pero no solo está el peligro de que las fotografías de los niños sean utilizadas para redes de pedofilia, pornografía infantil, secuestros virtuales o robo de identidades, sino también que pueden suscitar conflictos familiares a futuro. Los menores, al crecer, pueden reclamarle a sus padres porque difundieron fotos suyas sin su consentimiento. En ese sentido, siempre es razonable no compartir momentos de los más chiquitos en las redes, por lo menos hasta que tengan una edad en la que puedan hablar con el adulto y debatir sobre si quieren que se suba una foto suya o no. Una vez que se sube algo a internet, después es casi imposible eliminarlo definitivamente. Si los más grandes tienen la paciencia para esperar que sus hijos, sobrinos o nietos cumplan la edad suficiente para gestionar su imagen ellos mismos en internet, sería muy apropiado y evitaría cualquier tipo de conflicto. Del mismo modo, al postear fotografías de menores de edad se está violando el derecho a la intimidad de ellos. Los adultos que realizan frecuentemente esta práctica de mostrar a los niños en la web no se dan cuenta que lo vuelven un objeto, como si fuera una especie de trofeo a mostrar, y dejan de lado que se trata de una persona. Las imágenes que suben hoy, pueden convertirse en motivo de burla el día de mañana y eso puede provocar graves sufrimientos en el niño. La inteligencia artificial viene desarrollándose a pasos agigantados, pero necesita sí o sí de nuestras imágenes para poder seguir progresando. Nosotros mismos, de manera casi ingenua, les donamos la materia prima de sus bases de datos. Para combatir este flagelo que a primera vista resulta medio invisible, es necesario que la sociedad tome conciencia y sea educada en el uso de las redes sociales porque las limitaciones legales tienen un techo. Algunos consejos dados por especialistas para lograr una mayor seguridad digital antes de publicar imágenes de niños en las redes, son los siguientes: Que la cuenta sea privada y que los contactos o “amigos” se reduzcan a conocidos reales, evitar subir fotos con información contextual de lugares que frecuentan los niños (por ejemplo, con uniforme escolar, frente a la entrada de su club o en una calle que se pueda reconocer), desactivar la ubicación de las aplicaciones y los teléfonos, evitar subir imágenes que ridiculicen al niño, tener en cuenta que es imposible borrar totalmente una foto que fue compartida en la web y si los chicos ya tienen edad, preguntarles siempre antes de subir cualquier contenido sobre ellos.