El General José de San Martín se convirtió en prócer hace 169 años

El General José de San Martín se convirtió en prócer hace 169 años

Si figura y coraje siguen vigentes en la historia de América y se hace fundamental recordarlo en estos tiempos de poca coherencia e ideales.

San Martín siempre gustó de estar acompañado de músicos militares durante sus campañas militares. Las usaba para transmitir órdenes pero también para motivar el ánimo patriótico de sus hombres cuando se estaba combatiendo y para que sus tropas puedan distenderse durante el descanso. Es así que hoy sábado 17 de agosto, al cumplirse 169 años del fallecimiento del Padre de la Patria, 54 bandas del Ejército Argentino rendirán homenaje de manera simultánea en todo el país. En Santa Rosa la cita es a las 18 hs. en la Plaza San Martín donde el Regimiento de Infantería Nº 6 estará tocando la Retreta Sanmartiniana que consta del himno a San Martín, la marcha de San Lorenzo, la canción folklórica “Los 60 Granaderos” y el himno nacional argentino. José Francisco de San Martín había nacido un 25 de febrero de 1778 en Yapeyú, provincia de Corrientes, que en ese entonces formaba parte del Virreinato del Río de la Plata. Fue el menor de cinco hermanos, y le tocó llegar a la vida en esa localidad porque su padre había sido nombrado con el cargo de teniente gobernador. Los hechos trascendentales que protagonizó en vida lo llevaron a convertirse en el máximo prócer argentino pero también sigue siendo recordado con total respeto en los otros dos países que liberó: Chile y Perú. El ejército trasandino lo destacó con el grado de Capitán General, en honor a la glorioso y conocida gesta que lo llevó a cruzar la Cordillera de Los Andes a caballo con todos sus hombres para combatir y otorgarle la independencia a los chilenos. Los peruanos, en tanto, suelen referirse a San Martín como “Fundador de la Libertad del Perú”, “Fundador de la República” y “Generalísimo de las Armas”. Antes de iniciar el cruce de Los Andes para liberar a Chile, San Martín se dirigió con estas palabras hacia sus hombres: “Compañeros del Ejército de los Andes: La guerra se la tenemos que hacer como podamos: si no tenemos dinero; carne y tabaco no nos tiene que faltar. Cuando se acaben los vestuarios, nos vestiremos con la bayetilla que nos tejan nuestras mujeres y si no andaremos en pelota como nuestros paisanos los indios, seamos libres y lo demás no importa. Compañeros, juremos no dejar las armas de la mano hasta ver el país enteramente libre, o morir con ellas como hombres de coraje”. Desde los ocho años vivió en Madrid donde se formó en el plano educativo y en el militar. Llegó a tener el grado de Teniente Coronel y fue condecorado con la medalla de oro por su heroica actuación en la batalla de Bailén (19 de julio de 1808) contra las fuerzas de Napoleón Bonaparte. Siempre seguía de cerca los sucesos revolucionarios de su Sudamérica natal, y luego de la Revolución de Mayo de 1810, San Martín solicitó el retiro en el ejército español y decidió volver a la tierra donde nació para poner sus conocimientos y su experiencia al servicio de la naciente independencia americana. Falleció un 17 de agosto de 1850 en Boulogne-Sur Mer (Francia), acosado por el asma, el reuma, úlceras y una ceguera casi total, pero rodeado de sus seres queridos. En su testamento pidió que su cuerpo descansara en Buenos Aires y que su sable fuera entregado a Rosas “por la firmeza con que sostuvo el honor de la república contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataban de humillarla”. Sus restos fueron repatriados a nuestro país recién 30 años después, en 1880, bajo la presidencia de Nicolás Avellaneda y en la actualidad descansan en un mausoleo instalado dentro de la Capilla Nuestra Señora de la Paz en la Catedral Metropolitana de Capital Federal.