Día de la Lucha por el río Atuel: la carta a Perón

Día de la Lucha por el río Atuel: la carta a Perón

Un oficial de policía se decidió a informarle al presidente de la Nación sobre el desastre ambiental en el oeste pampeano y comenzó la lucha pampeana que continúa hasta hoy.

Los reclamos de la sociedad de La Pampa para que Mendoza devuelva el río robado no empezaron hace un par de años. De hecho, hoy se cumplen 72 años de la acción que dio el puntapié inicial para que, gradualmente, nuestra provincia comenzara a pelear por lo que por derecho le pertenece. En 1945, Ángel Garay era un joven policía que trabajaba como telegrafista en Paso de los Algarrobos. Recién había entrado a las fuerzas policiales, pero por esa época hubo un grupo de terratenientes del paraje Locovaca, en el sur mendocino, que hicieron un dique artesanal e impedían el paso del agua hacia el territorio pampeano. La realidad es que el dique Los Nihuiles, que había sido construido recientemente, fue también el gran causante del deterioro ambiental producido por el corte del Atuel. Después de dos años de observar cómo se morían los animales, las personas (incluidos los niños) y las familias abandonaban lo poco que tenían para irse del lugar porque la sequía era la muerte segura y la poca agua que se encontraba no servía para consumo, Garay se tomó atribuciones que no le correspondían por su cargo y le escribió una carta al presidente Juan Domingo Perón. Esa actitud transcendental ocurrió el 8 de agosto de 1947, y no fue algo menor ya que a partir de esa misiva el Gobierno Nacional se enteró de la crítica situación que atravesaba el oeste de La Pampa por culpa de Mendoza. Perón dispuso, mediante una Resolución, que la provincia cuyana debía realizar una suelta periódica de agua durante 7 días en los meses de enero, marzo y septiembre. Hace cuatro años, Ángel fue declarado ciudadano ilustre por la Legislatura de la provincia de La Pampa y una ley estableció que todos los 8 de agosto se conmemore El Día de la Lucha por el río Atuel, en conmemoración a ese primer reclamo. “El saldo de la larga sequía que atraviesa esta zona genera la muerte del ganado (…) porque en Mendoza se obstruye el curso de las aguas por el cauce de los ríos referidos (Atuel y Salado) por el regadío de campo en el paraje Loncovaca, del que se benefician sólo dos personas”, decía un fragmento de la carta que Garay le envió a Perón. Su valiente y consciente acción logró que se establezca la primera normativa que obligaba a los dos territorios en conflicto a compartir las aguas del río Atuel. Los años pasaron y mucho se ha avanzado en esta lucha, gracias al esfuerzo y perseverancia de las organizaciones sociales, ambientales, el Gobierno Provincial y la comunidad en general, pero los mendocinos siguen sin cumplir las leyes y las determinaciones de la Justicia. Pasaron 72 años y seguirán pasando muchos más si hace falta porque el pueblo pampeano no da muestras de querer claudicar en su legítimo reclamo.