Una gran parte de los argentinos cree que puede ser su propio médico

Una gran parte de los argentinos cree que puede ser su propio médico

La automedicación es una problemática que está extendida en el país y aunque parezca inofensiva puede llegar a perjudicar seriamente la salud de una persona.

La automedicación es la acción de usar medicamentos sin la intervención de un profesional médico capacitado, y es una costumbre que en Argentina se da en niveles preocupantes. Es común observar situaciones en las que una persona dice que, por ejemplo, le duele la cabeza o se siente descompuesta y otra le aconseja que se tome tal o cual remedio. Ahí precisamente se produce la automedicación, cuando alguien toma un medicamento sin hacer una consulta previa a un médico que le brinde un diagnóstico certero sobre lo que está experimentando y le prescriba o supervise un tratamiento correcto. La gente suele confiar, erróneamente, en diversos factores que la llevan a prescindir de ser responsable y cerciorarse con un profesional. En general se cree que porque padece síntomas similares a los de una determinada enfermedad, o porque anteriormente tomó tal medicamento, o alguien le aconsejó tomar tal remedio para cierta dolencia o porque vio que los medios de comunicación dicen que tal marca de medicamento es efectiva para curar tal estado de salud; puede automedicarse y resolver su problema eficientemente. Un relevamiento realizado por la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA) hace algunos años alertó sobre la gravedad del problema por la alta cantidad de personas que se automedican. El informe concluyó que más de la mitad de los adultos en nuestro país hace un mal uso de los remedios, y esto causa la muerte de más de 700 personas y provoca alrededor de 100.000 internaciones hospitalarias al año (el abuso de medicamentos es la segunda causa de intoxicación atendida en hospitales, después de la ingesta de alcohol). Los analgésicos, antibióticos, antiácidos, antihistamínicos y sedantes lideran el ranking de la automedicación en la Argentina. Pues bien, muchas veces no ocurre nada grave con la automedicación pero eso no quita que los riesgos sean elevados al naturalizar esta práctica. Sin proponérselo, la persona puede llegar a agravar el cuadro clínico que presenta, producirse efectos adversos o indeseados, intoxicarse, ocultar otro problema de salud más grave y así perder la oportunidad de tratarlo oportuna y adecuadamente, y también puede crear resistencia a un antibiótico. La mejor automedicación que puede hacer un individuo para prevenir enfermedades y no tener que recurrir a los remedios es llevar una vida sana, con dieta equilibrada, ejercitación física regular, no fumar y no abusar del alcohol. Son pautas simples y de fácil cumplimiento que aportan grandes beneficios a la calidad de vida. Si usted igualmente es uno de esos que insiste con la automedicación, siempre es muy importante tener la precaución de que si va a tener medicamentos en su casa no los deje al alcance de los niños y los guarde en lugares secos, donde no estén expuestos a temperaturas extremas o les de la luz solar. Para combatir esta mala costumbre, que se da en casi todos los países del mundo, las autoridades de salud del Estado deben concientizar a la población sobre los perjuicios que puede acarrear la automedicación, pero al mismo tiempo debe garantizar el acceso al sistema de salud a la mayor cantidad de ciudadanos posible y lograr que estos crean y comprueben en la efectividad y calidad de la atención que reciben por parte de las instituciones y sus profesionales.