La mala distribución de los médicos argentinos

La mala distribución de los médicos argentinos

En Argentina la carrera de medicina se puede estudiar gratuitamente y superamos el promedio de médicos por persona que recomienda la OMS, aunque seguimos teniendo habitantes a los que les cuesta acceder al servicio porque no lo tienen cerca.

Estudiar la carrera de medicina en una universidad de Estados Unidos cuesta, más o menos, entre 30.000 y 46.000 dólares por año. En Chile, donde la educación también es privada, una persona que quiera ser médico tiene que pagar entre $4.200.000 y $7.900.000 pesos chilenos por año, dependiendo de la universidad (convertidos a pesos argentinos serían entre $262.448 y $493.652 anuales). En Argentina existe la educación universitaria pública, gratuita y de calidad aunque no todas las universidades ofrecen la carrera de Medicina. Según datos oficiales correspondientes a junio del 2016, en nuestro país hay 39,6 médicos cada 10.000 habitantes, es decir que superamos la media que recomienda la Organización Mundial de la Salud. No obstante, el problema argentino no es tanto la cantidad de profesionales de las ciencias médicas sino su distribución geográfica. Hay escasa presencia en las zonas rurales y superpoblación en zonas urbanas. Es un tema complejo porque entran en juego distintas variables, como los salarios, las aspiraciones profesionales, las necesidades sociales, la idiosincrasia de los jóvenes de hoy, entre otras. Los médicos de Argentina no tienen demasiados inconvenientes para conseguir trabajo, porque siempre hace falta profesionales de esta especialidad. Está bien, quizás no todos puedan trabajar en el lugar que más deseen pero oportunidades laborales no les faltan. Esta razón explica el beneficio que tienen de poder elegir donde quieren emplearse. La mayoría les escapa a las localidades de baja densidad poblacional o alejadas de los grandes centros urbanos. Prefieren quedarse desarrollando sus carreras en las ciudades más importantes del país porque consideran que allí tendrán la oportunidad de atender casos más complejos y adquirir mayores conocimientos. También están los que son menos pretensiosos y deciden trabajar en centros sanitarios ubicados en esas grandes urbes pero porque en lugares más pequeños se aburren o creen ver un techo para su formación profesional. El tema de los salarios también influye y mucho. No se paga lo mismo en las diferentes provincias y de hecho hay diferencias bastante grandes entre las jurisdicciones. No es raro encontrarse en La Pampa con médicos que son oriundos de Córdoba o de provincias norteñas. El Gobierno pampeano viene implementando un programa a través del Ministerio de Salud provincial llamado “Médico de pueblo” que busca, justamente, que cada localidad, por más chica que sea, tenga un equipo básico de profesionales dedicados a la atención de la salud, para poder mejorar la calidad del servicio y evitar que los habitantes de regiones más alejadas tengan que viajar a Santa Rosa o General Pico, por ejemplo, cuando padecen alguna enfermedad de mediana complejidad o deban realizarse estudios. Pregonar la descentralización no es barato, el Gobierno Provincial debe pagarles sueldos muy abultados para poder convencerlos a los médicos de que vengan a instalarse y trabajar en pequeñas localidades pampeanas, y muchas veces ese esfuerzo no rinde frutos duraderos porque los trabajadores de la salud que llegan se quedan un tiempo y luego renuncian. No es fácil competir contra las oportunidades que ofrecen otros lugares donde el médico además de ser empleado del sistema de salud pública, también puede ganar dinero trabajando en clínicas privadas o en su consultorio particular. No es un objetivo sencillo, demanda mucho tiempo e inversión de recursos públicos, pero nadie puede negar que es un proyecto fundamental para la sociedad y que vale la planificación y el intento en este sentido.