Las Leliq se volvieron tema de debate en plena campaña

Las Leliq se volvieron tema de debate en plena campaña

A pesar de que se trata de un tema muy técnico, la promesa de Alberto Fernández de dejar de pagar intereses de las Leliq generó una polémica en la que casi nadie quiso quedar afuera.

El precandidato a presidente por el Frente de Todos, Alberto Fernández, adelantó hace unos días que cuando esté en el Poder Ejecutivo nacional va a “dejar de pagar los intereses de las Leliq que la Argentina está pagando todos los días” y usará ese dinero para aumentar las jubilaciones. La expresión enseguida despertó el debate que se dio por medios de comunicación y redes sociales y en el que participaron desde economistas y dirigentes políticos, hasta el público en general. El costo diario de las Leliq aumentó más del 50% en un poco más de medio año. Actualmente, la deuda de corto plazo del Banco Central es de 1,2 billón de pesos y estamos pagando 1.892 millones de pesos por día en concepto de intereses (45 millones de dólares al cambio actual). En octubre del año pasado, la deuda era la mitad y generaba pagos diarios por 29 millones de dólares. Los especialistas en economía tienen opiniones variadas sobre esta problemática. Un grupo coincide en que el inconveniente principal a solucionar es la tasa de interés, que hoy en día ronda el 60%. Creen necesario cambiar la estrategia monetaria e implementar un marco financiero abocado a fomentar la producción y no la especulación. La deuda de Leliq no está en una situación crítica como para intentar hacer un canje o una reestructuración, ya que actualmente equivalen a 5 puntos del PBI nacional por lo tanto no deberían surgir problemas si la economía empieza a crecer nuevamente. Por el contrario, si el mercado interno sigue decayendo el desequilibrio provocado por las Leliq produciría una devaluación, según sostiene el economista Fernando Marengo. Por su parte, el economista jefe del Banco Credicoop, Alfredo García, y el economista de UMET, Arnaldo Bocco, coincidieron al indicar que la deuda de estos instrumentos financieros es sostenible, por ahora. Lo prioritario es bajar las altas tasas de interés a, más o menos, la mitad de lo que están actualmente para que las pequeñas y medianas empresas puedan acceder a créditos productivos. Por otro lado, el consultor Jonatan Loidi dijo que la propuesta de Fernández “no es posible en el corto plazo”. El economista Roberto Cachanoski indicó que la idea de que para poder exportar más primero hay que consumir en el mercado interno “en economía es una inconsistencia absoluta”. “Los intereses de las Leliq se pagan con nuevas Leliq. Si él va a pagarle a los jubilados, salvo que les entregue un bono, va a tener que emitir moneda, o sea que va a generar una llamarada inflacionaria y va a hacer caer el salario de los jubilados. Le va a aumentar un 20% el salario y les va a caer un 50% por el efecto inflacionario que va a haber en la economía porque acá emitís y se te va a precios inmediatamente y al dólar”, señaló. Al respecto, Miguel Kiguel, otro economista, señaló que la intención de bajar las tasas es compartida por todos pero “el problema está en que los depositantes van a cobrar menos interés, van a estar menos interesados en tener sus plazos fijos en pesos y naturalmente van a ir al dólar, y eso va a ser un problema”. “La economía necesita un norte. De hecho, una de las cosas que se le criticó a Macri fue justamente no haber tenido un ministro de economía porque el Banco Central iba para un lado, el ministro de economía iba para otro, la producción iba para otro, energía iba para otro lado, entonces esa descoordinación pegó”, ejemplificó. Del mismo modo, el economista Ramiro Marra explicó que el planteo del precandidato a presidente “no es tan sencillo porque hay que entender que atrás de las Leliq hay 40.000 empresas y 2 millones de ahorristas que tienen plazo fijo”. En ese contexto se preguntó: “¿Cómo hacés para contener que esa gente no se vaya al dólar? Serían como 25.000 millones de dólares”. Asimismo, el profesional opinó que como se trata de un tema muy “técnico” no cree que vaya a cambiar el voto de la sociedad.