Que se arregle el que siga

Que se arregle el que siga

El próximo gobierno nacional, sea quien sea, deberá cumplir ciertas obligaciones con el FMI y devolver casi 9.000 millones de dólares más de los que nos prestaron.

Christine Lagarde ya no está al frente del Fondo Monetario Internacional (FMI), pero antes de terminar su gestión representantes de ese organismo mantuvieron reuniones con dos precandidatos a la presidencia argentina, Alberto Fernández y Roberto Lavagna, quienes le solicitaron que se alarguen los plazos de pago para devolver la plata prestada. Argentina realizó un primer acuerdo con el FMI en junio de 2018 y fue por un monto total de 50.000 millones de dólares, pero un par de meses después (en septiembre), ese préstamo fue ampliado a una cifra de 57.100 millones de dólares. En esa oportunidad también se modificaron los plazos en los que esos recursos llegarían a las arcas del Estado nacional. Los desembolsos se adelantaron y se acordó recibir el 88% del crédito hasta el 10 de diciembre de este 2019, justo cuando termina mandato el actual gobierno nacional. Entonces, la próxima gestión gubernamental solo percibirá un 12% del total del préstamo otorgado por el FMI. Esto representa alrededor de 7.000 millones de dólares. En cambio, de haberse mantenido el primer acuerdo, el próximo presidente argentino habría contado con un 40% del préstamo (poco más de 20.000 millones de dólares). Actualmente, los argentinos estamos pagando los intereses de esa deuda contraída por nuestros gobernantes, pero a partir del 2021 tendremos que empezar a devolver lo que nos prestaron también. Es así que entre ese año y el 2026 devolveremos alrededor de 66.000 millones de dólares, o sea, casi 9.000 millones de dólares más de lo que nos dieron, según estimaciones de la consultora Econviews. Los pagos más grandes se harán en el 2022 (poco más de 22.000 millones de dólares) y 2023 (un poco más de 23.000 millones de dólares). Estas cifras son estimativas porque los préstamos que el FMI otorga los da en Derechos Especiales de Giro (DEG), una herramienta que podría denominarse como una moneda que posee un valor en función de la variación del dólar estadounidense, el euro, el renminbi chino, el yen japonés y la libra esterlina. Por tal razón no se conoce con precisión cuál es el monto total que nos prestará el organismo internacional ni tampoco cuánto será la suma exacta a devolver, porque dependerá de la cotización del DEG. Pero lo que con toda seguridad no va a variar será la soga al cuello que tendrá el próximo gobierno argentino, sea quien sea, porque tendrá la difícil tarea de reactivar la economía y al mismo tiempo pagar la enorme deuda.