Hezbollah: partido político y grupo armado

Hezbollah: partido político y grupo armado

La organización nació a principios de los 80´ y se destacó por sus prácticas de combate contra la ocupación israelita del Líbano. Hoy sigue luchando pero también cumple funciones políticas.

Hezbollah está en la agenda mediática desde hace algunos días debido a que el gobierno de Argentina creó un Registro Público de Personas y Entidades vinculadas a Actos de Terrorismo y su Financiamiento (RePET), y todo indicaría que fue para que la Unidad de Información Financiera (UIF), dependiente del Ministerio de Hacienda de Nación, pudiera congelar los activos de la organización (como finalmente hizo) bajo el argumento de que es una célula terrorista. En tanto que Estados Unidos acusó a uno de sus jefes de ser el coordinador del atentado a la AMIA en 1994, por el cual la gestión de Donald Trump ofrece 7 millones de dólares de recompensa. Por su parte, la comunidad árabe argentina salió a cuestionar la decisión de Macri porque temen que despierte un recrudecimiento de la persecución contra los musulmanes argentinos. Asimismo, consideran que el asunto debe ser debatido en el Parlamento porque si no estaría violando la Constitución. Los estudiosos todavía no se pusieron de acuerdo sobre si Hezbollah se fundó formalmente en 1982 o en 1985. En el primer año nombrado se produjo la invasión del Líbano por parte de Israel, que culminó con la ocupación de una porción del sur de ese país. Justo esa franja ocupada pertenecía a los chiítas, que se empezaron a organizar para resistir y lograron el apoyo de la Revolución Islámica en Irán que había ocurrido hacía poco tiempo. Hasta el año 1985 todos esos grupos armados tuvieron una articulación informal, hasta que en esa fecha se acercaron los grupos de Guardias Revolucionarios iraníes para entrenar a los combatientes. En ese proceso tuvo mucha incidencia Siria, que acompañó la estrategia y prestó algunas de sus bases para las prácticas. Los comienzos de los 80´ en el Líbano estuvieron signados por la presencia de tropas militares de Estados Unidos y la mencionada ocupación israelí. Sucedieron dos guerras civiles, una entre 1982 y 1983 y otra entre 1985 y 1986, durante las cuales crecieron en cantidad esas redes de grupos armados informales. En ese contexto, Hezbollah se caracterizó, y diferenció, por la crudeza de sus ataques suicidas, asesinatos políticos, secuestros, toma de prisioneros con objetivos de negociación y ejecuciones. La organización se vio favorecida por Siria, que también tomó parte del Líbano, porque se convirtió en una especie de protegido político y se concretó como el brazo guerrero de esa nación contra Israel. Ya en 1990, la mayor parte de la agrupación decide meterse en política, participaron de las elecciones libanesas y ganaron doce lugares legislativos. A partir de allí empezaron a crear lazos con los cristianos del Líbano, planteando un proyecto político basado en las libertades políticas, religiosas y culturales (menos para aquellos que sean considerados cómplices de Israel) y consiguió construir legitimidad política al interior del país. Sin embargo, no todo fue color de rosas para Hezbollah ya que fracasó en tres objetivos importantes. El primero fue que no lograron convencer a la opinión pública de que el partido político y la organización armada eran dos entidades diferentes. Segundo fue la caída de la iniciativa para crear un frente armado que incluyera a personas de distintas religiones, idea que no tuvo casi éxito. Y el tercer error fue haber apoyado en combate al régimen de los Al Assad en Siria en el 2012, después de que sucedió la rebelión de una parte del pueblo. Hay quienes leen esta decisión como el pago de un favor político anterior, pero el largo período de guerras que se extendió a raíz de ese hecho disminuyó mucho la imagen de Hezbollah que quería demostrar ser más un partido político que una organización sectaria. No obstante, en la actualidad Hezbollah cumple las tareas de un gobierno en la zona este y sur del Líbano, donde brinda servicios sociales, cuida el orden, barre las calles, paga jubilaciones, ofrece salidas laborales y mantiene cuatro hospitales, doce escuelas y doce clínicas. La organización posee un tamaño mayor y es más fuerte que el propio ejército libanés. Al margen de esto, se trata de una agrupación que siempre gana la atención de los medios porque muchos países poderosos le temen a su poderío militar que ha venido creciendo y mejorando notablemente. Poseen más de 60.000 combatientes, decenas de miles de cohetes rusos de corto alcance y cientos de misiles de mediano alcance. También tendrían drones que fueron fabricados por ellos, excelentes redes de defensa digitales y sus centros operativos de comando están protegidos por baterías antiaéreas de misiles rusas. A todo esto hay que agregar que están volviendo a la organización cientos de militantes que combatieron durante años en Siria. El poder militar de Hezbollah, según arriesgan los conocedores del tema, puede llegar a cambiar su rol dentro de la región. Más allá de toda su historia, la organización se hizo famosa y se convirtió en centro de críticas como también de apoyos, por su constante ímpetu para atacar a Israel. La nación judía intentó por años vencer a Hezbollah lanzando ataques desde Jerusalén pero finalmente desistió y retiró la ocupación en el sur del Líbano en el año 2000. Tal triunfo hizo crecer de manera agigantada la popularidad de Hezbollah, que organizó un desfile militar para festejar. Los ataques israelíes siguieron a través de las fronteras, pero también encontraban respuesta desde el otro lado, lo que le dio a la organización polireligiosa la particularidad de ser el único grupo con capacidad para traspasar las fronteras israelíes.