Hacia un cambio de mentalidad

Hacia un cambio de mentalidad

El tema de si Argentina debe abrir o cerrar las importaciones siempre estuvo vigente, pero hay otros elementos que vale considerar para hablar de progreso productivo.

Las importaciones estuvieron cerradas en nuestro país en varias oportunidades, y en esas ocasiones siempre hubo sectores que protestaron por eso. Motivados por distintas teorías económicas y particularidades de cada contexto, el cierre de importaciones fue practicado tanto por gestiones de carácter popular, como también por gobiernos de facto. Del mismo modo, tuvimos épocas donde estuvieron abiertas libremente, como en la actualidad, y también hubo quienes reclamaron por eso. Somos una sociedad con una idiosincrasia muy compleja. Obvio que la llegada de productos de otros países perjudica a las compañías locales, pero asimismo es cierto que es común comprar algo en Argentina y una vez que lo empezás a usar le descubrís alguna falla. Eso no pasa con los productos de afuera, y se trata de una gran diferencia. No es lo mismo ser empresario que hacerse el empresario. La ley del menor esfuerzo en algún momento juega en contra, no podemos vivir siempre tratando de sacar la mayor ganancia o el mejor provecho con el mismo nivel de trabajo. El mundo avanza hacia un estado donde la capacitación, la tecnificación y el no quedarse estáticos son la clave. En el ámbito rural sucede lo mismo. Por ejemplo, todavía en nuestro país hay muchas regiones en las cuales se riega por manto, cuando está demostrado que el riego por goteo es más eficiente. Muchas profesiones que hoy existen, desaparecerán en los próximos años porque esos trabajos podrán ser hechos por robots y no se necesitarán personas, pero los expertos concuerdan en que las labores que exijan creatividad, inventiva, sensibilidad no corren riesgo porque son tareas que una máquina nunca podrá reemplazar. Debemos hacerle frente a la competitividad para poder crecer, y eso no quiere decir que no se deben implementar leyes que protejan lo nuestro, sino que hay que recurrir a la innovación, la imaginación con el fin de seguir atrayendo a la clientela. Más allá de las políticas económicas que implemente cada gobierno de turno, los argentinos debemos ir hacia un cambio de mentalidad. Los empresarios nacionales surgen de la misma sociedad que conformamos todos, así que el cambio en la forma de pensar debe ser conjunto. Esta es la manera de fundar un país distinto que no dependa de las vicisitudes de cada época o contexto y tenga siempre claro el norte hacia donde dirigirse y de qué manera hacerlo.