¿Puede suceder un Chernobyl en Argentina?

¿Puede suceder un Chernobyl en Argentina?

Las tres centrales nucleares que existen en nuestro país poseen diferencias con el reactor que explotó en 1986, en lo que hoy es Ucrania.

En el mundo hay en funcionamiento un total de 449 centrales nucleares, y otras 50 están camino a construirse. El país que más tiene es Estados Unidos con 97, luego le siguen Francia (58), China (46), Japón (37), Rusia (36), entre otros. En América Latina hay un total de 7 centrales, y 3 tenemos en Argentina: Embalse, en Río Tercero (Córdoba), Atucha I, en Zárate, y Atucha II, en Lima (ambas localidades de la provincia de Buenos Aires). La primera en entrar en operaciones fue Atucha I en 1974, diez años después se sumó Embalse y recientemente, en 2014, se puso en funcionamiento Atucha II. Entre las tres, aportan alrededor del 6% de la energía total que se produce en el país. Los expertos aseguran que no hay posibilidades de que nuestro territorio sufra un accidente como el ocurrido el 26 de abril de 1986 en Chernobyl. Tal catástrofe nuclear se cobró la vida de 31 personas el primer día a raíz de la explosión, sin embargo las consecuencias siguen hasta la actualidad. Un grupo de 1.000 individuos recibió grandes dosis de radiación apenas sucedió la explosión, 200 mil personas fueron afectadas por 100 milisievert, 20 mil recibieron cerca de 250 milisievert y algunas 500 mSv (para tener una idea, por ejemplo una radiografía de tórax mide 0,1 mSv). Los trabajos posteriores de descontaminación afectaron con dosis de radiación a 600 mil trabajadores. El gobierno de Ucrania reconoció en 1998 que perdieron la vida 12.500 personas, aunque algunas organizaciones, como Greenpeace, aseguran que se produjeron cerca de 100.000 fallecimientos a raíz del hecho. Por otro lado, los especialistas afirman que Argentina no corre riesgo de padecer un incidente de tal magnitud por diversas razones. Primero, el diseño de los reactores de la ex Unión Soviética no contaban con contención, en cambio los argentinos, que poseen un diseño alemán y canadiense, sí tienen contención. Se llama contención al edificio cuya estructura ostenta la capacidad de contener presión en su interior, lo que imposibilita que si se produce una fuga de radionucleidos, esta llegue al exterior. Por otro lado, los reactores argentinos, a diferencia de los ucranianos, usan uranio natural como combustible y son refrigerados y moderados con agua pesada, en vez de con grafito. El diseño de las plantas nucleares de Chernobyl tenía barras de control y de seguridad que eran de reacción lenta ya que tardaban más de una decena de segundos en apagar el reactor. En cambio los reactores argentinos funcionan bajo dos sistemas de apagado: uno realiza la operación de apagado en dos segundos y el otro lo hace aún más rápido. Este segundo sistema se inscribe en lo que se conoce como “cultura de seguridad”, que hace referencia no solo al diseño determinado que posee una máquina sino también a la preparación que tienen los empleados para operarla. Argentina detenta una tradición de la cultura de seguridad y eso es importante porque por más que un reactor tenga un buen diseño, el error humano puede jugar una mala pasada. Los operarios deben tener los conocimientos y las actitudes que plantea este concepto de cultura de seguridad. En Chernobyl hubo errores muy relevantes en cuanto a la operación.