Profesionalizar la colimba

Profesionalizar la colimba

El Servicio Militar Obligatorio estuvo vigente por más de nueve décadas en nuestro país, y ahora Nación implementa un sistema similar pero voluntario. El debate nunca se cierra.

El servicio militar obligatorio se implementó en Argentina en el año 1901, durante la presidencia de Julio Argentino Roca, a instancias de quien en ese entonces se desempeñaba como Ministro de Guerra; Pablo Richieri. Este funcionario había actuado como agregado militar en Alemania y de allí trajo la idea que intentó copiar en nuestro país, de un ejército disciplinado y ordenado como el germano, que incluía la instauración del servicio militar obligatorio. Con el tiempo se lo conoció popularmente como “Colimba”, en alusión a las tres actividades que solían realizar con mayor asiduidad los reclutas: correr, limpiar y barrer. Estuvo vigente por más de nueve décadas y fue variando en su tiempo de duración y en la edad de los jóvenes que ingresaban. En sus comienzos era para ciudadanos de entre 20 y 21 años que permanecían dentro del Servicio por un lapso que iba de 18 a 24 meses. Ya en la época previa a su suspensión, se reclutaba a chicos de 18 años que eran seleccionados mediante un sorteo y se los distribuía entre las tres fuerzas armadas, donde estaban por un período de 14 meses. El presidente Carlos Saúl Menem suspendió la Ley de Servicio Militar Obligatorio el 31 de agosto de 1994, luego de que se conociera la noticia de que un joven conscripto de 18 años, Omar Carrasco, había sido asesinado a raíz de ciertos sometimientos que le fueron impuestos por algunos de sus compañeros quienes fueron instigados por un oficial. El hecho destapó otros casos de maltrato a soldados en distintas guarniciones del país. No obstante, la opinión sobre el regreso o no del Servicio Militar Obligatorio sigue dividiendo aguas en la sociedad argentina. Incluso hay quienes tuvieron que hacerlo y están de acuerdo con que se vuelva a implementar pero con un grado mayor de profesionalización. Reconocen que ese tiempo les sirvió para empaparse de valores que los siguen acompañando hasta la actualidad, como el compromiso, el trabajo conjunto, el compañerismo, la responsabilidad, por ejemplo. Asimismo, también existen los que argumentan que en realidad la colimba no les enseñó nada y se trato de una experiencia autoritaria signada por recibir y cumplir órdenes sin mucho sentido. El Gobierno Nacional de Mauricio Macri anunció hoy que implementará un Servicio Cívico Voluntario en Valores para jóvenes de entre 16 y 20 años. Nuevamente la iniciativa trajo polémica, aunque el carácter de voluntario ha despertado el interés de algunos que no lo ven tan mal. Los que lo ven desde ese ángulo, lo piensan como una política que brinde a los chicos, y en esta época de la historia también a las chicas, un espacio en el cual puedan encontrar contención y a partir de ello lograr culminar su formación como ciudadanos, e incluso poder continuar con una carrera militar si así lo desean. Se puede llegar a convertir en una opción de mejoramiento social. Lamentablemente, el sistema de vida actual ha llevado a que muchos adolescentes de Argentina no puedan armar un proyecto a futuro, por culpa del mismo Estado que no consigue incluirlos como es debido. La droga, la violencia, la delincuencia, están tentándolos en cualquier esquina y sería bueno otorgarles un camino para alejarlos de todo lo que hace mal y acompañarlos en su formación. La medida de este nuevo Servicio Cívico Voluntario de Valores puede leerse como un oportunismo electoral, es cierto, pero no está mal correrse de la imagen negativa que tienen las Fuerzas Armadas nacionales después de la atrocidad ocurrida en la última dictadura cívico-militar y empezar a pensar en reformular su rol en la sociedad. Un Servicio de este tipo no solucionará completamente los problemas que tenemos, ni tampoco les simplificará la vida a nuestros jóvenes pero no son pocos los que sostienen que puede ser una vía para comenzar a construir un país distinto.