Denuncia penal contra el fracking con agua del río Colorado

Denuncia penal contra el fracking con agua del río Colorado

Un ciudadano bonaerense presentó una demanda judicial para evitar que se use el agua de los ríos Limay, Negro, Neuquén y Colorado en la industria petrolera.

Un hombre oriundo de Carmen de Patagones presentó una denuncia en el juzgado federal de Viedma (Río Negro) para que se deje de usar el agua de los ríos Limay, Negro, Neuquén y Colorado en el proceso de fractura hidráulica que utilizan las empresas petroleras. Según publicó el portal ADN Río Negro, el contenido de la acción judicial apunta al posible delito de contaminación de las aguas de las cuencas nombradas. La presentación fue recibida por la Fiscalía interviniente y le dio curso para empezar la investigación. El proceso podría determinar una medida cautelar en perjuicio de las compañías que trabajan en las provincias de Neuquén y Río Negro, especialmente aquellas instaladas en el yacimiento Vaca Muerta. “No estamos planteando frenar el fracking sino evitar que se haga con agua, con el agua de las cuencas de nuestros ríos. Agua por petróleo no. El agua en esencia y prioridad, es fuente de vida y para la vida, no más”, afirmó el autor de la demanda ante la radio FM El Rayo. Sostuvo su posición invocando el artículo 41 de la Constitución Nacional y planteó que se “transgrede el sentido de congruencia”. Dicha parte de nuestra Carta Magna dice lo siguiente: “Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras; y tienen el deber de preservarlo. El daño ambiental generará prioritariamente la obligación de recomponer, según lo establezca la ley”. La técnica de fracking se empezó a usar a partir de que prácticamente ya no existen el petróleo y el gas como lo conocíamos convencionalmente, sino que ahora es necesario romper la roca madre para obtenerlos. Para ello se utilizan unos taladros gigantes, llamados trépanos, que fracturan hasta a 3.000 metros de profundidad. Este tipo de excavación genera temblores y sismos en la superficie; riesgos que han llevado a prohibir esta actividad en algunos países avanzados. La perforación bajo tierra se ramifica con caños horizontales que se extienden en distintas direcciones a lo largo de 3 o 4 kilómetros. Cada pozo recibe la inyección de 30 millones de litros de agua a alta presión, líquido que es mezclado con arena de sílice y casi 600 químicos, una combinación que sirve para mantener abierta cada grieta, disolver los hidrocarburos y extraerlos después a la superficie en forma de reflujo que contiene barro tóxico, gas y petróleo. Los accidentes por empleo de esta metodología ya han ocurrido en reiteradas ocasiones y los especialistas alertan que el daño que se provoca en el medio ambiente, especialmente sobre suelo, flora y fauna, es muy grave porque la recuperación es demasiado lenta. En la región continental, hasta fines del 2018, había un total de 5.000 pozos de fracking y en Argentina se ubicaban 2.000. Asimismo, nuestro país no posee ningún estudio de investigación hecho sobre el impacto ambiental que produce esta actividad ni sobre el riesgo que tiene para la salud humana. La fractura hidráulica está prohibida en Alemania, Francia, Bulgaria, Reino Unido, España, Irlanda, Italia, Suiza, Austria, Sudáfrica, República Checa y en algunos lugares de Estados Unidos. En Argentina, hasta el momento la única provincia que prohibió el fracking fue Entre Ríos, en tanto que en Mendoza se han sucedido algunas movilizaciones para protestar contra la instalación de esta práctica.