La Selección de fútbol, fiel reflejo de la sociedad argentina

La Selección de fútbol, fiel reflejo de la sociedad argentina

Tanto en el fútbol como en la vida, los argentinos tenemos todo lo necesario para triunfar aunque siempre quedamos a mitad de camino.

La Selección Argentina de fútbol tiene grandes jugadores en cada uno de sus puestos, entre ellos el mejor del mundo, pero no deja de ser una suma de voluntades. Al igual que en la sociedad nuestra, lo que prima es el individualismo y no las acciones coordinadas. A nuestro país lo que le falta es un proyecto planificado y puesto en marcha con autocrítica, para ir mejorándolo progresivamente. Todo lo que es improvisación o planes sectorizados no tiene mucha vida a futuro. Estamos acostumbrados a la heroica, de que un solo elegido o iluminado nos salve, pero no es así la cuestión, la realidad no es como se las ve en las películas. Este país también tiene todos los recursos necesarios para ser una mejor nación de lo que somos, al igual que la Selección. Hemos tenido buenos momentos, por supuesto, de bonanza, estabilidad, productividad pero nunca logramos despegar completamente acorde a las posibilidades que poseemos. Los funcionarios que dirigen los destinos del país surgen de esta sociedad, no son extraterrestres, sin embargo nosotros les exigimos que sean santos, pulcros y perfectos como si el resto de los ciudadanos lo fuéramos. Los dirigentes más jerárquicos del fútbol argentino dejan mucho que desear, al igual que los dirigentes políticos de la sociedad. Claudio “Chiqui” Tapia y Hugo Moyano, por nombrar dos de los más reconocidos que están en el mundo dirigencial, deportivo, sindical y/o político desde hace décadas, no tienen horizontes de conjunto, ni capacidad, solo intereses personales. Es urgente ponernos de acuerdo y diseñar una idea de sociedad que nos beneficie a todos, debemos jugar como equipo, para seguir con la metáfora futbolera. Ser más solidarios y pensar cómo salir adelante de forma grupal, es la única manera de saber dónde estamos para saber hacia dónde vamos. Si seguimos aplaudiendo y permitiendo que ocurran actitudes inmorales e ilegales, tomando a la viveza criolla como un valor, seguramente siempre seremos un país errante. ¿Queremos una nación desarrollada, con visión de futuro, inclusivo y que promueva lo mejor de cada uno de nosotros? Es necesario empezar por uno mismo, esa persona a la que le vemos la cara en el espejo todos los días al levantarnos. Obvio que hay que seguir exigiendo lo mejor a nuestros gobernantes, para eso los elegimos y esa es nuestra función de ciudadanos, pero no olvidemos lo fundamental que es que también cada uno de nosotros crezca y se convierta en un ejemplo de bien para los hijos y los nietos. Estamos como estamos porque somos como somos, entonces para cambiar nuestra realidad es prioritario modificar la manera de ser del argentino. Reflexionar sobre quien tengo al lado y confiar en que yo tengo que hacer las cosas bien para que a él le vaya bien, ya que así también me irá bien a mí. Nos falta un proyecto de selección, pero más falta nos hace un proyecto de país, sino sucesivamente estaremos cerca de conseguir la copa pero nunca llegaremos a ganarla.