Miles de años después la humanidad se sigue asombrando con los eclipses

Miles de años después la humanidad se sigue asombrando con los eclipses

Los mayas crearon métodos rudimentarios pero muy efectivos para observar el cielo y aún hoy siguen sorprendiendo.

La civilización maya se destacó por haber logrado un gran avance en astronomía. Cuando los conquistadores españoles llegaron a América, los mayas ya habían desarrollado un sistema de observación del cielo y sus fenómenos, mucho más preciso que el que tenían los europeos. Tal progreso lo habían conseguido sin utilizar ningún instrumento mecánico, solamente con el uso de las matemáticas y hoy, miles de años después, tales formas de predicción astronómica siguen maravillando a la sociedad mundial actual. Observaban y registraban, ese era su método. Así confeccionaron su propio calendario, que constaba de una increíble exactitud para predecir ciclos lunares, solares, eclipses y movimientos de los astros. Incluso, ya tenían conocimiento sobre la existencia de otros planetas. Sin embargo, los mayas estudiaban la astronomía para emplearla en la adivinación, no para comprender los movimientos de la Tierra alrededor del Sol. Los sacerdotes eran quienes echaban mano a los conocimientos aprendidos para comprender los ciclos del pasado y con ello poder hacer profecías. A partir de las ilustraciones de los códices se pudo saber que el método empleado era muy básico ya que consistía en usar palillos cruzados como dispositivos de observación. Asimismo, los eclipses de Sol y Luna eran interpretados como una señal amenazante (que el mundo o la vida podrían llegar a acabarse, que sobrevendría una guerra, que habría sequía, por ejemplo) porque consideraban que estos astros eran mordidos cuando tenía lugar el fenómeno. A raíz de esa creencia, los mayas confeccionaron tablas lunares que les servían para predecirlos y así tener tiempo de llevar a cabo ceremonias que eviten un desastre. Esta civilización relacionaba todo con sus dioses, y el Sol era la divinidad que para ellos daba la vida, entonces al entender que durante un eclipse su Kinich Abu era mordido por la Luna, no era visto como buen presagio. Las ceremonias y las danzas que se daban en los eclipses eran para ahuyentar un supuesto conflicto entre ambos astros. De la misma manera, cuando tenía lugar un eclipse, especialmente de Luna, los mayas no dejaban que las embarazadas lo aprecien porque pensaban que ellas necesitaban la mayor cantidad de energía y calor posible para sobrevivir y dar vida a otro ser. Para ellos, la Luna estaba asociada a la fecundidad pero en los eclipses creían que perdía sus poderes o que emanaba energía negativa. Las credulidades respecto a los fenómenos astronómicos han cambiado a lo largo de los años, también se han visto modificados los instrumentos y dispositivos utilizados para observarlos, pero el interés y la capacidad de asombro del ser humano no ha variado en lo más mínimo y las personas de todo el planeta nos seguimos sintiendo atraídas por los misterios del universo que ocurren allá arriba.