Nada es casual

Nada es casual

Christine Lagarde renunció a su cargo de directora del FMI.

La decisión de la máxima autoridad del FMI de renunciar a su cargo tomó por sorpresa a todo el mundo, pero principalmente al Gobierno de Argentina. Sus funcionarios revelaron que conocían los rumores sobre su posible salida pero no esperaban que hoy se hiciera pública tal novedad. Asimismo, Nación intentó poner paños fríos a la situación y hacer creer que todo seguirá igual en la relación de nuestro país con el organismo internacional. “El préstamos lo dio el Fondo, no Lagarde”, expresaron desde el Ministerio de Hacienda que conduce Nicolás Dujovne. Sin embargo, las casualidades no existen. Ahora habrá que ver quién asume en lugar de la francesa y si contempla alguna modificación en los plazos y condiciones del acuerdo por el cual el FMI le prestó dinero a Argentina. Algunos economistas y políticos de la oposición creen que así será. Lagarde señaló por Twitter que decidió abandonar su cargo de manera temporal al ser nominada para la presidencia del Banco Central Europeo. Lo más importante es la renegociación por la devolución de los fondos prestados. El Gobierno Nacional, e incluso algunos referentes de la oposición, ya habían logrado formar un vínculo con la directora. Ahora habrá que empezar de cero. Justo cuando el Mercosur termina de firmar un controvertido acuerdo de libre comercio con la Unión Europea, uno de los organismos más influyentes del mundo cambia a su directora. Suena a que hay gato encerrado. Los argentinos que tan vivos nos creemos capaz que hemos caído en una maniobra trampera. Por otro lado, también puede leerse como una actitud de abandonar el barco antes de que se hunda. Recordemos que el paquete de ayuda económica destinado a la Argentina que aprobó la francesa a mediados del 2018 es el más importante en la historia del FMI, pero a partir de ese momento todo empeoró en nuestra nación. Hace poco tiempo, la funcionaria reconoció que habían subestimado la inflación nacional, pero de todos modos no hubo cambios en el programa de ajustes implementado. Asimismo, el pronóstico sobre la tensión cambiaria fue erróneo y desde el Fondo tuvieron que violar su propio reglamento para permitir que el Gobierno Nacional utilice los dólares que le prestaron para intervenir en el mercado de cambios y tratar de contener la corrida. El estatuto del organismo prohíbe este tipo de acciones para los países miembros.