Desayuno sí, desayuno no

Desayuno sí, desayuno no

La importancia del desayuno fue una verdad incuestionada durante años…hasta ahora.

El avance de la ciencia pone en duda hasta las verdades que la sociedad cree como más absolutas. Ahora le tocó el turno al desayuno, esa primera comida del día que para todos es la más importante. Un refrán repetido por años daba la pauta de la manera a alimentarse para tener una vida saludable: “Desayunar como un rey, almorzar como un príncipe y cenar como un mendigo”. El prestigioso medio gráfico The New York Times publicó una nota donde planteó que no desayunar podría ser una buena estrategia para perder peso. El artículo despertó la polémica y la discusión, incluso en Argentina. Los profesionales se dividen en dos bandos, aunque por el momento hay más del lado de quienes sostienen que no desayunar no es buena idea. Algunos lo definen como un gran riesgo para las políticas sanitarias que se instale la idea de que es saludable saltearse esta comida del día. Existen personas que no pueden empezar su rutina diaria si no tienen un buen desayuno antes, pero en cambio otras prefieren saltearlo porque les cae mal ingerir alimento a una hora temprana o porque prefieren dormir un rato más. Hay especialistas que explican que el desayuno es una comida más del día, no posee una importancia mayor respecto al almuerzo o cena. El secreto es que las tres deben incluir tres macronutrientes fundamentales: carbohidratos, grasas y proteínas. Al final de cuentas, no hay respuesta perfectamente correcta para saber si desayunar es bueno o no. Siempre sirve tener en cuenta que cualquier extremo es malo, por lo tanto hay que apelar al sentido común. Cada persona conoce su cuerpo y debería poder entenderlo para saber qué le conviene más en temas alimenticios. Es decir, la decisión sobre desayunar o no tiene que ser pensada más desde el lado de qué alimentos se consumen en ese momento. No es lo mismo un jugo de naranjas o un café con leche con tostadas y frutas, que mate con facturas. En ese sentido, también es primordial tener en cuenta la actividad que se va a realizar posteriormente ya que no es lo mismo ir a trabajar que salir a hacer ejercicio físico o estar de vacaciones, por ejemplo. No obstante, la evidencia científica argumenta que el desayuno cumple la función de romper con un ayuno de varias horas después de dormir toda la noche y sirve para reponer nutrientes y energía. Además, se correlaciona con una mejor performance cognitiva, de memoria y de trabajo de coordinación ojo-mano. Estos aspectos no suelen ser analizados en los estudios observacionales, como el que despertó esta polémica.