El humo de la carne argentina en Asia

El humo de la carne argentina en Asia

Argentina debe implementar las políticas correctas esta vez y sacar provecho de la crisis que atraviesa el sector de la producción porcina en el sudeste asiático.

El stock ganadero de Argentina aumentó entre 2003 y 2008 pasando de 55 millones de cabezas hasta lograr un pico de 59 millones en el 2007. No obstante, el sistema de restricción a las exportaciones y controles internos de precios que implementó el ex presidente Néstor Kirchner en el 2006, sumado a la sequía sufrida en el 2009, llevó a que muchos productores se deshicieran de su ganado. La suspensión de las exportaciones ganaderas que llevó adelante el anterior Gobierno Nacional perjudicó seriamente a esta actividad clave del país, y es hasta el día de hoy que no se ha podido recuperar totalmente el stock perdido. Sin embargo, no hay que dejarse obnubilar con las noticias actuales sobre la visita del presidente Mauricio Macri a Japón para participar del G-20. En la oportunidad, el mandatario le agradeció al primer ministro japonés porque su país abrió su mercado a la llegada de productos cárnicos argentinos. La situación sanitaria en la región asiática no pinta para nada bien, y en seis meses el mercado de producción de proteínas de alta calidad, como es el caso de la carne de vaca, va a dar un giro abismal, según estiman los especialistas en el tema. El problema está en que los chinos empiezan a quedarse sin carne y nadie va a poder abastecerlos por la magnitud de habitantes que tienen (consumen 15 millones de toneladas de carne por año). La peste africana está azotando a todo el sudeste de Asia y va a cambiar el mapa de la comercialización de commodities en el mundo. China está mandando todos sus chanchos a faena porque el virus tiene alta tolerancia, todavía no se inventó una vacuna para tratarla y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos anunció que no va a aparecer ninguna en un lapso de, por lo menos, ocho años. Entonces, como se trata de una enfermedad en proceso no se sabe cuántos animales están afectados y no puede conocerse con precisión cuál es el stock que le va a faltar a China. En principio es una ventaja porque Nueva Zelanda, Australia, Estados Unidos y Brasil son los que dominan el negocio de la carne de cerdo en el mundo, y al tener China una demanda que es imposible de satisfacer por un país solamente, toda la producción de cerdo de Argentina va a encontrar un destino de comercialización seguro. Pero eso repercutirá en una desventaja para el consumidor nuestro porque ya no va a tener la opción de la carne porcina brasilera, que es más barata y cuya competencia sirve para regular el mercado. Debido a esta problemática, no se sabe a ciencia cierta cómo va a transformarse el circuito cárnico en los próximos meses. Tal es así que los anuncios actuales del Gobierno Nacional sobre la apertura de nuevos mercados para exportar es humo de época preelectoral, que no garantiza que este comercio pueda mantenerse en el largo plazo. Es decir, toda la soja que Argentina le vende a los chinos ellos la usan para alimentar a sus chanchos, pero como los animales se les están enfermando y los están mandando a faenar, es probable que en poco tiempo dejen de comprarnos soja ya que no la van a necesitar. Por otro lado, esta situación provocará un cambio en el modelo de negocios que podría llegar a beneficiar a nuestro país porque, por ejemplo, Brasil va a tener que aumentar su producción de cerdo y no les va a alcanzar su stock de soja, entonces nosotros en vez de venderle a los chinos, vamos a comercializar con Brasil, o Estados Unidos, o Nueva Zelanda o Australia, que son los grandes popes que dominan el sector. De todos modos, el éxito de todo este proceso y la sapiencia para saber aprovechar esta oportunidad estará en manos de nuestros dirigentes políticos, quienes deberán pensar cómo organizar el Mercosur a partir de la modificación que sufrirá toda la estructura de negocios. La clase política argentina ya ha tomado malas decisiones, en el pasado y en la actualidad, respecto a la actividad ganadera nacional y hemos tenido consecuencias muy graves. Esperemos que esta vez hagan lo correcto.