La solidaridad hace la luz

La solidaridad hace la luz

Vecinos de La Plata están sin luz desde el sábado, pero dos ciudadanos agarraron un grupo electrógeno, una traffic y salieron a ayudar.

Los actos de solidaridad es una actitud que caracteriza a los argentinos y muchas veces ocurren en situaciones urgentes, aunque como los grandes medios siempre van en busca de lo dramático y lo espectacular, estas historias simples y genuinas, que vale la pena rescatar, suelen pasarse por alto. Este es el caso de Pablo y Bautista, dos ciudadanos de La Plata que decidieron recorrer las calles de la ciudad bonaerense con un generador eléctrico para proveer luz a las personas que están siendo afectadas por el corte de energía desde el sábado pasado. Ambos hombres se subieron a una traffic el lunes por la mañana y empezaron a pasar casa por casa en el barrio de City Bell para aportar su grupo electrógeno. Principalmente colaboran en la recarga de las bombas de agua y de los teléfonos celulares. Laburan de corrido, alrededor de 12 horas por día, para paliar un poco la ausencia del Estado y de la empresa Edelap que siguen sin dar respuestas. “Llegamos muertos, muy cansados, pero con el corazón lleno de alegría. La gente nos esperaba con mate, galletitas. Una vecina con una pizza, muchos abrazos, mucho cariño. Es algo que se lleva siempre adentro”, relató Pablo a una radio local. Asimismo, criticó la falta de interés de los funcionarios municipales y provinciales porque “ninguno fue capaz de llamar o salir a dar una mano”. En ese sentido, expresó que su anhelo es tener “un país mejor, quiero que mis hijos tengan el legado de ayudar al que más necesita, marcarles el camino que uno quiere y dónde uno quiere vivir”. El corte comenzó el sábado a la noche y recién ayer miércoles el vicegobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Salvador, salió a decir que la luz se restablecerá en las próximas horas. La falla dejó a oscuras a más de 30.000 ciudadanos y se estima que las pérdidas económicas rondan los $1.000 millones. Además de las viviendas familiares, los más perjudicados fueron los comercios, las industrias y las escuelas que no pueden hacer funcionar las estufas eléctricas.