Los abuelos también son el futuro

Los abuelos también son el futuro

Las personas que se jubilan ya no se quedan más quietas en su casa. Debemos aprender a valorar esa energía de seguir concretando proyectos.

Es común escuchar decir a la gente que está esperando a jubilarse para poder descansar, leer, viajar y hacer todas esas actividades para las cuales supuestamente no tienen tiempo ahora por sus responsabilidades laborales y/o familiares. Pero eso es solo una expresión de deseo que cada vez se cumple menos ya que las personas mayores de 65 años no son más esos viejitos que salen a regar a primera hora de la mañana o que están sentados en la vereda viendo pasar la vida. Ahora los adultos mayores se mantienen activos, prueban cosas nuevas y se animan a desafíos que no son para cualquiera. Corren maratones, estudian alguna carrera universitaria o realizan algún curso de formación o incluso continúan trabajando por puro placer. Estas ganas de las personas que cargan con más de seis décadas de vida nos hablan de su sapiencia, ganada en años de experiencias. Antes no se veía a los abuelos que se cuidaran, hicieran actividad física o se preocuparan por alimentar su espíritu con tareas de disfrute. Hay que saber escuchar, nos están diciendo que nada se termina cuando las reglas sociales lo dicen, o peor, cuando el mercado laboral lo dicta. Está en cada quien saber invertir su tiempo y aprovecharlo como más le plazca. Igualmente, para que eso tenga lugar siempre es imprescindible la acción del Estado. En los países llamados avanzados, se valoriza la sapiencia de sus adultos mayores, pero en Argentina eso está muy lejos de ser así. Acá, una gran parte de la sociedad ve a los jubilados como algo que ya no sirve porque es como que cumplieron un ciclo de vida útil. Pero no nos damos cuenta que lo más útil es el conocimiento adquirido, al cual podemos recurrir para no caer en errores pasados o para ver las cosas con otra perspectiva superadora. Está bien que los jóvenes son el futuro y tienen gran capacidad para la creatividad, la imaginación y las ganas, pero los más viejitos también son importantes porque ya pasaron por las situaciones que hoy viven otros. Por eso es fundamental invertir en salud, para evitar riesgos sanitarios en la población de la tercera edad. No tiene sentido ahorrar en servicios para ellos, porque luego eso será pagado con creces cuando aparezcan enfermedades que no fueron prevenidas. Los abuelos, al igual que la educación, no son un gasto sino una inversión a futuro. Es necesario entenderlo pronto.