El misterio de la comunicación animal

El misterio de la comunicación animal

Científicos lograron captar el canto de una ballena franca por primera vez en la historia, cuando solo quedan 30 ejemplares de este animal en el mundo.

La ballena franca es uno de los animales más grandes que existen, pero lamentablemente la acción del hombre está cerca de dejarnos sin su belleza, como ya ha hecho con tantos otros elementos de la naturaleza. Hasta ahora no se había podido grabar nunca el canto de estos mamíferos. Sin embargo, hace unos días un equipo de científicos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos logró captar este particular sonido. La caza indiscriminada ha llevado a que solamente queden 30 ejemplares de ballena franca en el Océano Pacífico. El objetivo de los especialistas estadounidenses era estudiar los patrones que se repiten en los llamados que emiten los machos de esta especie. Los mismos tienen tonalidades diferentes, que se denominan ascendentes, bajas, gemidos, gritos, etc., y que son expresados según determinadas intenciones que quiere expresar el animal. Los profesionales consiguieron su cometido utilizando grabadores acústicos que pusieron atados a boyas. Lo extraordinario del hallazgo es que se trata de cantos que nunca antes habían sido escuchados por el oído humano, ni siquiera en otras poblaciones de ballenas francas. Escucharon estos cantos por primera vez en 2010, durante un estudio de campo, y no los pudieron reconocer. Tardaron siete años en lograr atrapar nuevamente ese cántico y confirmar su hipótesis. Una de las investigadoras describió a estos sonidos como algo muy similar a “disparos”, pero con un patrón repetitivo. Estiman que es algo que únicamente realizan los machos y sería un llamado a las hembras para reproducirse. Las ballenas francas pueden llegar a medir 18 metros de largo y pesar 60 toneladas, características que las hacen uno de los animales más lentos que viven en el agua. Tal particularidad es aprovechada por los cazadores que las buscan sin piedad. De hecho, los antiguos balleneros llamaron franca a este tipo de mamíferos porque era fácil de cazar y una vez muerto, el cuerpo flota. Actualmente está prohibida su caza a nivel mundial, y en Argentina fue declarada Monumento Natural. Todos los años, entre los meses de mayo y noviembre, un grupo de ballenas francas migran desde los mares del sur hacia la Península Valdés (provincia de Chubut) para reproducirse y amamantar a sus ballenatos en aguas más cálidas y tranquilas. El esplendor de este espectáculo atrae a turistas de todas partes del mundo, que pueden apreciar sus saltos y movimientos ágiles en el agua.