El poder de los trolls

El poder de los trolls

La palabra troll es algo que ya está instalado en el imaginario social pero en realidad muy pocas personas saben bien qué son y para qué existen.

Un troll es alguien que suele publicar mensajes que no poseen mayor importancia o que no tienen relación con el tema que se está discutiendo. Estas personas se entrometen en foros, salas de chat, comunidades virtuales, pero en los últimos años han cobrado enorme protagonismo en las redes sociales. El objetivo de su accionar es confundir, provocar y/o hacer enojar a los participantes de la discusión donde se colaron, para que estos se enfrenten discursivamente entre sí. La gente cae muy comúnmente en la trampa de los trolls, que lo único que buscan es distraer y correr el punto de atención del tema debatido. Para esto ofenden o se burlan de alguien, y así logran sacarlo de quicio. La palabra troll encuentra su significado verbal en el francés antiguo, aunque también es una denominación que se ha usado para nombrar a ciertas criaturas del folclore escandinavo. Sin embargo, su utilización en el mundo de internet se habría originado a comienzo de la década del ´80 y surgió a partir de una técnica de pesca llamada “Trolling”, que consiste en lanzar el anzuelo al agua y levantarlo imitando los movimientos de un pez que ha mordido el mismo. En los últimos tiempos se ha relacionado mucho a los trolls con el ámbito de la política, llegando a señalar a algunos funcionarios o gobierno por hacer uso de esta herramienta para confundir y mentir a la opinión pública. Insultos, ofensas, groserías, mentiras son la clase de contenidos que elaboran estos cibernautas, pero lo cierto es que no solamente se desempeñan como contratados en el área política sino que también algunos de ellos actúan en solitario y lo hacen por pura diversión. Hay determinadas maneras para evitar caer en la trampa de los trolls y evitar que estos logren su cometido. Una opción es ignorarlos, así sus comentarios pierden efecto al no tener interlocutor, la otra puede ser no tomar el ataque como algo personal, así se mantiene la serenidad. Si decidimos contestar a un troll es importante meditar muy bien la respuesta a dar, siempre teniendo en cuenta que lo que busca es desviarnos del tema en disputa y hacernos enojar. Otra herramienta muy útil es conocer las normas de convivencia de la red social, foro o página donde estamos porque si el troll viola alguna de ellas podremos denunciarlo. Pues bien, al fin y al cabo estos tipos de personas que andan molestando en la web, ya sean pagos o no, tienen características similares a las personas de la vida real. ¿Quién no ha discutido con familiares, amigos, compañeros de trabajo, por temas controversiales donde se piensa distinto? En esas situaciones también ocurren insultos, agravios, comentarios que nada tienen que ver con el tema. Lo prioritario siempre es mantenerse en las casillas y tener argumentos para defender nuestra posición.