El desempleo, un problema mundial

El desempleo, un problema mundial

Argentina es uno de los 20 países con mayor cantidad de desocupados.

El Indec, hace unos días, dio la cifra más alta de los últimos 13 años para el desempleo en Argentina: 10,1% de la población económicamente activa está sin trabajo. A nivel latinoamericano, nuestro país es uno donde el desempleo sigue creciendo. No obstante, la Organización Mundial del Trabajo señaló que la desocupación descendió durante el 2018, con respecto al 2017, y se ubicó en el 7,8% promedio en América Latina y el Caribe. Sin embargo, el organismo aclaró que la tasa de desempleo en dicha región todavía se encuentra lejos de su mejor nivel, conseguido en el año 2014 y que fue de 6,1% de desocupados. Brasil, Ecuador, Honduras, México, Paraguay, Barbados y Jamaica son naciones que experimentaron una caída en el desempleo el año pasado. Por el contrario, Argentina integra el grupo de los países que tuvieron un aumento en este sentido, al igual que Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Panamá, Uruguay, Bahamas, Belice y Santa Lucía. La OIT estima que el desempleo en Argentina seguirá en suba a lo largo del 2019, debido a la grave recesión económica que atraviesa. El FMI, por su parte, pronostica que países como Venezuela, Sudáfrica, Brasil, España, Italia y Nicaragua terminarán el 2019 con niveles de desempleo mayores a los de Argentina. Pero todos ellos integran el grupo de los 20 países con las tasas de desocupación laboral más altas del mundo. México es un ejemplo de una sociedad que logró combatir con éxito este flagelo en Latinoamérica. A fines del 2018 la desocupación era de 3,3% (que se elevó a 3,5% en el primer trimestre de este año) y llegó a ser la cuarta más baja según el ránking de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). La nación azteca lleva nueve años consecutivos bajando el desempleo: en 2009 tenía una tasa del 5,48%. La OCDE sostiene que los países que promueven la cantidad, la calidad y la inclusión del empleo tienen mayores posibilidades de avance en este campo, en contraposición a aquellos que buscan la flexibilización del mercado. Ejemplos de este tipo son Noruega, Dinamarca, Suecia e Islandia. “Es imprescindible que las ganancias y los costos se compartan equitativamente entre empresas y trabajadores. Es recomendable que los responsables de formular políticas públicas se centren en ayudar a quienes corren el riesgo de quedar rezagados, al implementar políticas educativas y de formación, laborales y sociales bien focalizadas”, indicó el organismo en su informe publicado a fines del 2018. En la década del ´90 la OCDE proponía la flexibilidad del trabajo como respuesta al desempleo, pero a partir del 2000 cambió su estrategia y promovió la mezcla de políticas públicas para fomentar el empleo. Actualmente decidió cambiar las políticas correctivas por políticas preventivas. Una variante es multiplicar las opciones de trabajo flexible, como empleos temporales o autoempleos, aunque este proceso debe ser acompañado por los gobiernos, quienes deben asegurar que la práctica no sea abusiva y garantizar que el entorno sea igualitario tanto para empresas como para los trabajadores. Este tipo de trabajos flexibles vienen aumentando en el mundo, y lo seguirán haciendo, por lo cual el papel del Estado se vuelve crucial para que las personas económicamente activas accedan a una protección social y estén cubiertas por regulaciones laborales básicas.