Volver a ser joven...y héroes

Volver a ser joven...y héroes

Hace exactamente 37 años, un grupo de 4.100 soldados argentinos hambreados regresó de Malvinas y toda una ciudad sureña los recibió con comida y mucho amor.

El refrán asegura que una imagen dice más que mil palabras, y en Puerto Madryn eso se cumple a rajatabla debido a que a partir de hoy existe un mural que representa las vivencias y sentimientos de más de 4.000 soldados argentinos que el 19 de junio de 1982 tocaron suelo patrio de nuevo, después de haber combatido en la Guerra de Malvinas. Los vecinos de la ciudad dieron todo el alimento que pudieron para darle de comer a sus héroes. Tanto fue el agradecimiento y el recibimiento que se agotó el pan de la localidad chubutense. Los intentos de las autoridades por ocultar la llegada de los jóvenes no pudo contra las ansias de abrazarlos de los ciudadanos. “La gente nos recibió como si hubiésemos ganado. Se acercaban, nos daban comida, pan, nos tiraban chocolates a los camiones. Paramos en un club, nos daban sandwiches y mate cocido. Venían a vernos todos, nos pedían algo, un recuerdo, lo que fuere: yo entregué el sombrero y un rosario a una familia que me había invitado a su casa”, recordó Luis Daniel Bigot, uno de los ex combatientes, oriundo de La Plata, que volvió a casa ese día. Los jóvenes se sorprendieron por el sonido de los aplausos, ni sospechaban que el pueblo argentino los consideraba héroes. Otro de los que volvieron era de Chaco, se llama Eduardo Gallardo y quedó inmortalizado en una foto donde se lo ve agarrando un pedazo de pan con su brazo izquierdo mientras con el derecho arroja un beso. “Nos bajaron del Canberra (buque inglés que trasladó a los soldados) y nos subieron automáticamente a unos camiones porque de ahí nos trasladaban a un galpón. Primero se asomaron unas chicas y nos sacaron unos rosarios que nosotros teníamos. Me sacaron también el casquete y cuando vi que estaban entregando pan, me arrimé. Teníamos mucha hambre, estábamos desesperados. Recién hace un par de años me enteré de esa foto. Pero me acuerdo bien de ese momento”, rememoró el hombre, quien se descompuso en el galpón porque comió todo lo que tuvo a su alcance. El después no fue fácil para Eduardo. El combate lo hirió más allá de su piel, perdió el trabajo y 16 kilos de peso. Quizás como una forma de buscar sanación, él siempre regresó a Puerto Madryn cada vez que pudo. Gallardo reconoció que si ese día le ofrecían quedarse a vivir en la Patagonia, hubiese aceptado. No se quedó, pero otro muchacho llamado Milton Rhys sí se quedó a habitar allí, pero no le fue fácil. Una vez que regresó de Malvinas con sus miles de compañeros, aprovechó el multitudinario recibimiento para romper filas y escaparse, se ocultó en el auto de un periodista amigo y así pudo quedarse a vivir en ese lugar austral. Milton había solicitado a su coronel no volver a su unidad de origen, en Campo de Mayo, y poder residir en el sur argentino, pero su pedido fue denegado. No le quedó otra que hacer lo que hizo. Los tres ex soldados fueron homenajeados hoy en Puerto Madryn con el descubrimiento del mural titulado “El Regreso”. Las crónicas periodísticas describirán las figuras, pero sus palabras no alcanzarán a representar ese día en que todo un pueblo recibió, agradeció y alimentó a sus héroes de menos de 20 años de vida.