La culpa no es del chancho sino de quien le da de comer

La culpa no es del chancho sino de quien le da de comer

La raza de perros pitbull cada tanto aparece en el centro de las noticias por desencadenar hechos violentos, pero hay secretos sobre ellos que son necesarios conocer.

Los perros pitbull son animales peligrosos que han protagonizado numerosos hechos de violencia y de ataques que resultaron con personas gravemente lastimadas, o incluso muertas. Lamentablemente esta raza volvió a ser noticia y acá en Santa Rosa. Dos pitbull intentaron atacar a un pequeño niño, pero un perro mestizo llamado Doki se interpuso en su camino para proteger al menor. Doki fue destrozado por la pareja, pero se convirtió en un héroe porque logró salvar la vida del chico. El penoso incidente ocurrió en el barrio Sur de la capital pampeana ayer lunes por la noche. “Tal vez muchos van a salir a la defensiva de los pitbull, pero si esos dos perros hubieran agarrado a ese nene, hoy estaríamos lamentando una desgracia. Mi humilde opinión es cada dueño de pitbull debe estar preparado para tenerlo bien encerrado en su casas y no permitir de ninguna manera que se escapen porque puede pasar un desastre”, dijo uno de los vecinos a la prensa. El hombre no está del todo errado, aunque tampoco tiene la razón. En el siglo XVIII, los pitbull se ganaron su denominación a partir de la cruza de las razas bulldog y terrier. “Pit” significa fosa y hace referencia a las fosas donde eran puestos los animales de esta nueva raza para que pelearan contra toros, ratas y a veces contra otros perros. Su fama de peligrosos y agresivos los acompañó desde el principio, y se vio aumentada cuando pasaron a ser como una especie de moda o fetiche entre los pandilleros, quienes los vestían con collares de pinchos. La raza llegó a ser prohibida en algunos estados de Estados Unidos y en países como Nueva Zelanda y Gran Bretaña. Los especialistas indican que no hay estudio científico que haya afirmado que los pitbull son malos por naturaleza, sino que la clave está en la crianza que se les da. La elección del nombre o la forma en que sus dueños deciden presentarlos, incide sobre el carácter del animal. Por eso ponerle tachas o bautizarlo con el nombre de un boxeador, por ejemplo, es una forma de avalar un comportamiento violento de la mascota porque ésta es adquirida para que cumpla una función determinada. Otro aspecto a tener en cuenta para educar un pitbull es su período de socialización, que va desde los tres meses hasta los tres años de vida. En ese lapso, los contactos sociales del perro deben ser numerosos, con estímulos variados pero no violentos, ya sea con seres humanos o con otros perros. Así, se evita que en un futuro cuando esté con alguien desconocido, tienda a reaccionar negativamente. En ese sentido, se recomienda adaptarlos a la presencia de niños pero siempre tratando de que el perro no crea que los menores reciben más cariño que él, o que solo le prestan atención cuando el chico no está. Si no, el animal creerá que el niño es un obstáculo entre él y sus dueños. Asimismo, siempre es fundamental asesorarse con un veterinario al momento de comprar o conseguir una mascota canina, especialmente si se trata de un pitbull. El fin es que el profesional sabrá aconsejar cuál raza es mejor según el estilo de vida de la familia o del cliente. Los pitbull requieren mucha atención por parte de sus amos, ya que necesitan hacer ejercicio y son propensos a contraer alergias, enfermedades estomacales y óseas. Pero la diferencia entre que se vuelvan agresivos o no, está en su crianza; si se lo expone a estímulos violentos, se volverá violento, en caso contrario, será un perro no agresivo y sociable con los demás.