Generar trabajo digno, la deuda argentina

Generar trabajo digno, la deuda argentina

Casi un 10% de la población económicamente activa está desempleada en Argentina. En otras épocas la situación fue peor, aunque todavía las respuestas políticas son insuficientes.

En Argentina el trabajo siempre fue un problema. A veces las tasas de desempleo estuvieron altas y otras se lograron bajar, aunque la precariedad laboral está presente como inconveniente estructural desde hace décadas. Las propuestas políticas en ese sentido nunca han llegado a ser del todo satisfactorias. Encima, el actual oficialismo nacional viene amagando desde que asumió el poder con implementar una reforma laboral que quitaría derechos a los trabajadores, sin generar ningún puesto nuevo. Muchos hablan de reducir la litigiosidad judicial, descentralizar la negociación colectiva y moderar criterios judiciales proteccionistas, pero los cambios que se han hecho en otros países en esta dirección no resultaron buenos. Sin ir muy lejos, Brasil tiene más de 13 millones de desocupados, un total de 892 mil más de los que tenía en noviembre de 2018, según datos del propio Instituto Brasileño de Geografía y Estadística. Viendo esto, es urgente que nuestros líderes políticos implementen acciones para generar fuentes laborales. Es la única manera de reactivar económicamente el país. La Organización Mundial del Trabajo (OIT) sostiene hace años que es necesario aumentar la inversión en las capacidades de las personas y en las instituciones del sector para conseguir trabajos dignos y sostenibles. El abogado laboralista y ex diputado nacional, Héctor Recalde, se apoyó en estas recomendaciones internacionales y tiempo atrás presentó un proyecto de ley con propuestas para incrementar los puestos de empleo. Uno de los puntos más importantes que plantea el documento es la reducción de la actual jornada laboral de 48 a 45 horas semanales. Según el letrado, de esta manera se podría redistribuir el trabajo existente, aumentar la productividad y la calidad de vida de los trabajadores, además de que serviría para disminuir el ausentismo y la siniestralidad. Los avances tecnológicos han hecho que el mundo del trabajo cambie, y lo seguirán haciendo en un futuro no muy lejano, por eso es fundamental que nuestra clase política y las legislaciones que impulsen estén en consonancia con este nuevo panorama, pero siempre respetando los derechos de quienes venden su fuerza de trabajo a cambio de un salario.