Lo único que crece es el desempleo y la infelicidad

Lo único que crece es el desempleo y la infelicidad

En el último año se perdieron 120 mil puestos laborales y todos los días, más de 5.000 personas salen a la calle en busca de trabajo.

La crisis argentina parece no tener fondo y cada informe que sale analizando algún dato de la realidad económica presenta novedades catastróficas. Diversos organismos internacionales pronostican que el desempleo en nuestro país seguirá aumentando a lo largo del 2019: el FMI estimó que llegará al 9,9%, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) calculó que la desocupación alcanzará el 12%, en tanto que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) aseguró que la falta de trabajo afectará al 10% de la población económicamente activa. Los datos del Indec correspondientes al tercer trimestre del 2018 indicaron que la desocupación abarca a un 9% de los argentinos en edad para trabajar. Asimismo, el 34,3% de los asalariados no están registrados y un 21,4% son cuentapropistas, es decir que tienen una situación precaria de empleo. Como se ve, es un problema estructural que está siendo agravado por las políticas actuales que benefician a los que más tienen, en detrimento de los que menos poseen. El inconveniente para un país que sufre altos niveles de desocupación, y que encima siguen incrementándose, es que eso repercute en toda la actividad económica. Así también, afecta a la psicología de sus habitantes. Para muchas personas el trabajo supone una marca de identidad y por medio del mismo encuentran un lugar en la sociedad, sintiéndose útiles. Cuando les falta, se vuelven víctimas del aislamiento social, se encierran en sí, dejan de relacionarse con los demás y pasan a sentirse inseguros y desvalorizados. Por esa otra razón es fundamental que los gobiernos generen fuentes laborales para sus ciudadanos, es una manera casi principal de mantener el estado de ánimo de una sociedad. En estos momentos, millones de compatriotas no solo sufren por la falta de dinero al no tener empleo sino que también experimentan vergüenza, fracaso y culpa.