Cambiemos usa la Justicia para especular electoralmente

Cambiemos usa la Justicia para especular electoralmente

Patricia Bullrich admitió que las causas judiciales contra Cristina Fernández estarán frenadas hasta junio para favorecer al macrismo en las elecciones.

La Ministra de Seguridad de Nación, Patricia Bullrich, afirmó ayer miércoles que los procesos de investigación judicial que se están llevando adelante contra Cristina Fernández y algunos de los funcionarios del gobierno nacional anterior se retomarán después del 22 de junio. La fecha no es azarosa ya que ese día vence el plazo para la presentación de candidaturas a la presidencia. La única oportunidad que tiene el oficialismo de lograr la reelección es si se presenta la ex mandataria, porque de esa manera puede polarizar la elección y en vez de hablar de la crisis económica desviaría la atención hacia el kirchnerismo. La jugada resulta de una canallada absoluta y demuestra una vez más la dependencia del Poder Judicial para con el Poder Ejecutivo. Seguramente, el objetivo sea generar incertidumbre en el electorado y beneficiar al actual Gobierno Nacional. En ese contexto, el juez federal Claudio Bonadío, que tiene bajo su responsabilidad varias de las causas contra el kirchnerismo, está dejando en libertad a varios de los detenidos. José María Olazagasti, ex secretario de Julio de Vido, fue excarcelado ayer miércoles. Para quedar en libertad, tiene que pagar una fianza de dos millones de pesos que le impuso el magistrado. Asimismo, Rafael Llorens, quien fue encargado del área de Legal del ex Ministerio de Planificación, también fue excarcelado por orden de Bonadío el lunes pasado. Más allá de las argumentaciones del juez macrista, estas liberaciones se entienden por el clima electoral que se vive en el país. Cambiemos necesita que Cristina se presente como candidata para tener alguna chance de que Macri logre la reelección, ya que con ella como rival pueden recurrir al discurso de la corrupción, la herencia recibida y presionar sobre la opinión de la gente. En cambio, si el rival llega a ser otro, el oficialismo estará muy complicado para poder convencer a la sociedad argentina que lo vote nuevamente.