Un niño de 11 años fundó un merendero para sus amigos

Un niño de 11 años fundó un merendero para sus amigos

Vive en una villa de emergencia.

El merendero fue bautizado con el nombre “Los Amigos”. Lo fundó Alejandro, un pibe de 11 años que vive en el barrio Villa Caracol, de la ciudad de Bahía Blanca. Fue ayudado por Elba, su madre, quien el primer día fue la encargada de ir a colaboraciones a las panaderías, mientras Ale ayudaba a un vecino a hacer una zanja, trabajo por el que cobró $100 que invirtió en comprar leche y azúcar para poder empezar con el merendero. Según la nota publicada por el diario La Nueva, la idea se le ocurrió al joven un día en que varios de sus amigos se quedaron a comer en su casa un guiso hecho por su mamá. El menor sabía de las penurias alimenticias por las que suelen pasar sus compañeros y amigos, que muchas veces van sin desayunar al colegio. Pero tampoco no desconoce esa sensación porque la ha sufrido en carne propia. “A mí alguna vez me faltó para comer y se siente”, confesó Ale ante el medio bahiense. Al merendero se accede por un puente de chapa que cruza un canal repleto de yuyos. Está instalado en el patio delantero de la casa de chapa donde Ale vive con su familia. Allí dos tablones hacen las veces de asiento, dos mesas con manteles de colores y algunas sillas plásticas es todo lo que necesitan para acercar las jarras, vasos y las bandejas llenas de pan con dulce…o facturas en los días que consiguen donaciones de las panaderías. “Los Amigos” está abierto de 17 a 19hs. y en ese lapso los 25 niños que suelen concurrir, aprovechan para alimentarse un poco pero también para correr y jugar, como corresponde a su edad. “Cuando vienen los nenes siento tristeza por lo que pasan, pero alegría de ayudar. Doy la leche, el pan y ayudo a cocinar. Los vecinos me felicitan”, relató Ale, quien colabora en atender pero también ayuda a su madre con los quehaceres de la casa. Elba, por su parte, contó que hace unos años usaban caballos y se dedicaban al cartoneo. Luego la municipalidad prohibió ese tipo de actividad y ahora la mujer trabaja en el programa comunal “Barrio Limpio”, que tiene como objetivo mantener limpias las calles de las distintas barriadas de Bahía Blanca. Además de Alejandro, la mujer tiene dos hijas y un hijo. Se lamenta por la situación actual, donde mucha gente no tiene un plato de comida en su mesa y por lo difícil que es conseguir los insumos para el merendero, aunque no baja los brazos y agradece a la vida porque “a veces donan los vecinos, así estamos, gracias a Dios saliendo adelante”.