A las promesas se las lleva el viento hace rato

A las promesas se las lleva el viento hace rato

Macri dijo que su gestión va “a derrotar la inflación”, pero en el primer trimestre de 2019 ya llegó a 9,5% y la gente empezó a reclamar leche.

El Gobierno de La Pampa tomó una determinación crucial hace unos meses cuando puso en marcha la fábrica de leche Mamuu, porque de esta manera implementó una verdadera medida política para pelearle a la inflación que se estaba comiendo el salario. La gente ya no estaba pudiendo comprar leche, un alimento fundamental, principalmente para el crecimiento de los más pequeños. En ese contexto, el Gobernador Carlos Verna inauguró la planta láctea en General Pico y desde allí se abastece a una gran parte de la provincia. La acción, además de ser un éxito en ventas, obligó a que algunas marcas privadas bajaran el precio de sus productos lácteos. Además, ya hay algunas provincias que quieren vender Mamuu en su territorio. Eso es un ejemplo de una política para contrarrestar el alto nivel inflacionario. Lo que hace Macri son puras promesas sin sentido que lo único que logran es enojar más al pueblo porque se da cuenta que se lo quiere engañar nuevamente. Hoy lunes el presidente estuvo con la gobernadora María Eugenia Vidal en Junín, donde relanzaron el servicio de transporte público de pasajeros. Allí, el mandatario aseguró que va “a derrotar a la inflación”, pero no explicó cómo lo hará. \\\\\\\"Cada éxito reafirma nuestra convicción de que podemos”, manifestó, y sostuvo que no deben escuchar más a las personas que les dicen que se resignen. \\\\\\\"Todo va a cambiar\\\\\\\", aseveró Macri. En eso no le erró. Todo viene cambiando y lo seguirá haciendo, pero para peor. Los niveles de inflación actuales no se experimentaban desde hacía muchos años y parece que no hay techo. La nafta subió de nuevo, el gas, la luz y el agua también. Una postal que pinta el panorama actual del país se vivió hoy en diversos lugares de Argentina. Organizaciones sociales se manifestaron frente a hipermercados para solicitar leche porque la Ministra de Desarrollo Social de Nación, Carolina Stanley, redujo los envíos de alimentos a los comedores y merenderos populares. Los insumos empezaron a disminuir en diciembre. En ese mes, desde el Estado nacional enviaron 60 mil unidades, en enero esa cantidad bajó drásticamente y en febrero directamente no mandaron nada. En marzo volvió la asistencia, pero en menor volumen (29 mil unidades). La organización “Barrios de Pie” por sí sola da de comer a 80.000 chicos. “La situación está muy difícil y lo que hacen es una locura. Venimos a plantear que ante la dilación en las reuniones que debimos tener con el ministerio, el sector privado colabore. Las compañeras se la rebuscan pidiendo donaciones y yendo a buscar a los mercados la verdura descartada. Los recortes no tienen sentido, porque el ministerio visita nuestros comedores, los audita, sabe que existimos”, indicó Silvia Saravia, una de las dirigentes sociales. Como acostumbra a hacer el Gobierno Nacional, echan la culpa a otros, por más que ese otro sea alguien de su mismo partido. Desde el ministerio de Stanley argumentan que la cartera de Hacienda no habilita más fondos o los está analizando. Mientras, la pobreza sigue creciendo y muchos niños que asisten a los comedores y merenderos que sostienen estas agrupaciones sociales tuvieron que cambiar su copa de leche y ahora se conforman con tomar mate cocido.