Los científicos se están yendo…otra vez

Los científicos se están yendo…otra vez

Entre 2003 y 2016 regresaron alrededor de 100 científicos por año a la Argentina. Desde esa fecha en adelante solo volvieron seis y ahora muchos se están yendo de vuelta.

El programa Raíces fue creado en el año 2003 con el objetivo de repatriar científicos argentinos, que estaban trabajando y viviendo en el exterior porque se habían ido durante la crisis de los ´90. Entre ese año y mediados del 2016, el Estado nacional se hizo cargo de los pasajes y de los gastos de la mudanza, y así logró traer de vuelta a 1.299 profesionales de la ciencia y la tecnología. Es decir, en promedio volvieron 102 científicos por año, pero luego eso se derrumbó y en 2017 y 2018 solamente regresaron dos y cuatro, respectivamente. Rolando González-José fue uno de los miles. Aunque ahora se desempeña como investigador principal del Conicet y director del Instituto Patagónico de Ciencias Sociales y Humanas, a fines de la década del 90 se tuvo que ir para poder seguir con su profesión en Europa. “En 2003 me enteré de Raíces porque un colega estaba haciendo los trámites para volver. Regresé porque se abría un proceso político más interesante del que se venía experimentando. Néstor Kirchner reconocía a los científicos como nunca lo había hecho nadie; aparecían figuras como Adrián Paenza que nos motivaban mucho a los que estábamos afuera”, contó el experto en biología, diversidad y evolución en Latinoamérica. Por su parte, Leticia Bentancor también tuvo una experiencia similar. Estaba viviendo en Boston, Estados Unidos, y trabajaba en la prestigiosa Universidad de Harvard, pero en el 2012 regresó gracias al mismo programa nacional y comenzó su labor en el Conicet como investigadora adjunta. “Volví porque quería hacer ciencia en el país y estaban dadas las condiciones. No buscaba trabajar afuera, me parecía injusto; debía devolver al Estado tantos años de educación pública brindada”, relató la mujer. Ambos coinciden que la actualidad del país y las políticas que implementa el gobierno de Cambiemos no son nada propicias para el desarrollo de la ciencia argentina. “La mística laboral que para nosotros es muy importante se cortó: a ningún joven investigador lo vas a convencer de que se va a llenar de guita con la ciencia porque eso no existe. Sin embargo, es muy distinto tener salarios de hambre como tenemos: hay mucho temor de que los pibes se vayan porque en estas condiciones no hay manera de retenerlos. Hoy existe el mismo escenario expulsivo que existía a fines de los ‘90”, consideró González-José. Al respecto, Bentancor resalta que “los que más sufren esta situación son los becarios que recién comienzan a investigar. Con los subsidios congelados, las posibilidades de mejorar los CV desaparecen por completo. Algunos cuentan con diez años de formación, pero este gobierno no les brinda ninguna oportunidad y nosotros vemos cómo se marchan a otros países donde son bien recibidos y aprovechados”. La creadora del proyecto Raíces se llama Agueda Menvielle y grafica la situación de la ciencia argentina y sus profesionales con un aporte poco conocido. “Lo que la gente quizás no sabe es que el Estado no necesita mucho dinero para dinamizar el sector; de hecho, el presupuesto total del Programa en comparación con cualquier otra partida representa apenas unas monedas”, explicó. Y asevera: “Existe un desfinanciamiento absoluto. Se advierte en el humor cotidiano de los científicos que al no ser valorados, nuevamente, comienzan a marcharse”.