Manotazo de ahogado…¿vuelve el corralito?

Manotazo de ahogado…¿vuelve el corralito?

El Banco Central habilitó a las entidades financieras para que compren todas las Leliq que quieran y así tratar de frenar la subida del dólar.

En una medida que algunos definieron como “desesperada”, el Banco Central decidió hoy jueves que todos los bancos compren Leliq usando la totalidad de sus depósitos, si así lo desean. El anuncio hecho por las autoridades permite también que las entidades tengan el 100% de su patrimonio en dichas letras, cuando antes solo podían poseer bajo Leliq el 65%. Esta decisión, que ahora fue modificada, había sido implementada a principios de 2019 para intentar contener la bicicleta financiera. Así, el Central cambió las reglas y flexibilizó el sistema financiero dando la posibilidad a los bancos de incrementar su rentabilidad en el corto plazo, ya que encuentran más incentivos para salir a conseguir depósitos con una tasa más alta. El circuito sería así: los bancos invierten el dinero de esos nuevos depósitos en Leliq al 68% y pagan por los mismos solamente un poco más del 40%. O sea, obtienen ganancias sin apostar dinero propio. Como el Pro se guía por la teoría neoliberal, creen que mientras haya menor dinero en circulación, los ahorristas ejercerán menor presión cambiaria y así bajará el dólar. Sin embargo, esas ideas no consideran que la creación de dinero es más compleja, debido a que los créditos otorgados por los bancos también son una forma de hacerlo, y tampoco tienen en cuenta que las personas que manejan grandes sumas de plata y especulan entre las divisas y la tasa de interés en pesos, también se dedican a darle otros tipos de fines a su dinero. El dólar ayer trepó hasta los $45 y hoy experimentó una leve baja que lo llevó a terminar en $44,70. En estos momentos, cobra real sentido la expresión de Mauricio Macri días atrás cuando lo consultaron que haría si obtiene la reelección y contestó que iría \\\"en la misma dirección, pero lo más rápido posible”. Según un artículo del periodista Ezequiel Orlando, la resolución del Banco Central se trata de “una medida desesperada que abre el peligro de corralito”.